Kamasutra para domingos lluviosos

¿Se anikamasutra-para-domingos-lluviososma a practicar con su pareja la piragua rusa? Requiere flexibilidad de ellas y gusto por el misionazgo de ellos. Quizá caipirinha de por medio la coyunda sea más fácil, aunque no terminamos de ver lo de los patines del hombre del bombín -ante todo un gentleman- y los cócteles, bolas chinas, consolador y quevedos.

Más factible vemos la posición del cuco, porque sólo requiere de los dos participantes y además seguramente el ritmo del reloj ayude a marcar los compases. Otra de las posturas nos suena -diremos- de aquella película de Redford y Newman: lo de llevar a la chica sobre el manillar de la bici. Ahora que lo de la fusta y la bocina habrán de reconocer que lo complica todo un poco. Resulta en cambio poética la propuesta de la cometa, porque deja hacer a los amantes, pero aporta un toque naif por inesperado. 69 a cuerda, la carretilla, el sifón, el molinillo…, multiplican las posibilidades de enroscarse en un nudo interminable de amor como anuncia la peonza en este manual para funambulistas del amor. O de la compañía, pues más es eso que otra cosa la vagoneta o la llave inglesa. ¡Busque si acaso el homenaje al cine de Trueba en la estampa de la trompeta o a los grabados satíricos en tono fálico que corrían por el Madrid díscolo sobre Pepe Botella, el tirano impuesto! Un trabajo de Ximo Abadía que como el Cinexin le proporcionará diversión sin fin y tal vez nuevas ideas y que disfrutará sin rubor, pues la contemplación de las ilustraciones en rojo y negro al estilo del suprematista Lissitzky avergonzará a quien le tache de degenerado cuando le vea hojear el librito en el Metro y luego, quizá acabe mirando por el rabillo del ojo.

Alicia González

Kamasutra para domingos lluviosos
Ximo Abadía
Impedimenta, Madrid, 2016
80 págs.  
16 €
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