Las musas se han ido de copas

 

nilton Títulos largos preludian poemas que son pequeños libros que cuentan el desconsuelo de los elefantes en el zoo por no poder saltar. Santiago cree que convierte “la poesía en un discurso para una asamblea de chimpancés” con el que graba los movimientos de esa desconocida en las calles y dedica a la muchacha ese segundo que pasa mientras el poeta se embelesa en los besos perdidos.

Sus versos enamoran como ese sinremedio que es William Bluke, el ignorado oficinista que se transforma en libélula para nosotros en las mañanas frías de lluvia. Y nos hacen reparar en la soledad de las merluzas, aquella que siente su yo rechazado por la mujer que viste “con la transparencia de la oscuridad” a la que devora los hoyuelos.
Las sendas del poeta abren decenas de carpetas de referencias para el lector que pueda abandonarse a una lectura emocional, rápida o jugar a desmenuzar todos esos paisajes alimentados de microcosmos que compone donde conviven “El libro del desasosiego”, los pájaros liberados de Leonardo y John Coltrane y las voces internas de Mark Haddon.
Nilton Santiago es un hombre sensible al corazón remiso de su interlocutora y al cielo respirando “sobre tu espalda”, porque el amor que escribe el peruano es tan cierto como el rubor puritano de los gorriones persignándose “al ver cómo te miraba los muslos descubiertos”. Y hombre comprometido con los ecologistas asesinados en el Amazonas, los islamistas que acosan al tío Sam, pese a que su único credo se llama Ainhoa y a ese dios pueda dedicar una imposible conversión al liberalismo.
Alicia González
Las musas se han ido de copas
Nilton Santiago
Visor, Madrid, 2015
114 págs.
9,50 €
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