Exploradoras

portada-exploradoras La poesía trasciende su recorrido de fila de hormigas para dibujar esta novela gráfica de Nathalie Bellón a partir de textos de  Sara Castelar, Carmen Camacho, Isabel Escudero, Laura Casielles, Miriam Reyes, Francisca Aguirre, Laura Giordani, María Ángeles Pérez López, Alba González Sanz, Martha Asunción Alonso, Elena Berrocal y Amalia Bautista. Dibujos que dialogan con los textos y abren en penumbra para terminar en blanco esperanza. En “Alter ego” encontramos a la autora pesarosa de morir como un lirio y alimentarse  “del negro, vive” como en el poema de Sara Castelar.

“Siroco” nos muestra a la mujer pájaro, siguiendo la dirección del viento para encontrar el amor según el poema de Carmen Camacho, para a continuación contarnos en “Alfileres” la imposibilidad de perderse y darle esquinzo a la muerte por mucha pantomima que hagamos. Repeticiones que nos llevan a la esencia y una voluntad que nos esclaviza en el poema de Isabel Escudero.

Ya en el de Laura Casielles está la verdadera razón, no el fanatismo, la vanidad, la locura o el empeño, sino el amor que nos pone en marcha cada día como la corredora que diseña la autora. Esa carrera solitaria es la de Miriam Reyes en “No te necesito”, sobre la exigencia de una maternidad indeseada, pero acuciante que transforma el paisaje en perpetuo recordatorio de la vida que no descansa.

María Ángeles Pérez López con sus haikus de Ciudad Juárez hace que el desierto “se extienda hasta la boca” con la denuncia que hace ardiente el silencio. De ahí, pasamos a “Enfermedad” con la que se inicia el color en esta sucesión gráfica de poemas que con toda viñeta configuran otros escenarios añadidos a los de los versos de Alba González. En los de Martha Asunción Alonso se ofrece al lector la sanación (“Poesía reiki”) a ese mal que ya nos contó en el texto anterior y que le permite a la autora cambiar el trazo grueso de la vida. En cambio “Piedra” nos alerta de “inmovilizar el cuerpo: no entorpecer la marcha de los que quieran irse” con esas tapias escritas que ocultan llantos intensos en el poema de Elena Berrocal. Y para concluir el “Atado de años” que comparte la sensación de ser presa de los años que nos atan a la circunstancia y la memoria, pero al tiempo nos individualizan y nos llenan de emociones intransferibles según los versos de Amalia Bautista.

Alicia González

Exploradoras

Nathalie Bellón

Libros de la herida. Andalucía Baja, 2015

108 páginas

18 €

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