Balada en la muerte de la poesía

 

balada La muerte de la poesía nos quiebra las rodillas, aunque rehuyamos contemplar su cadáver y se retransmita por televisión -¡bendito iluso, Luis!- el obituario. García Montero, compañero de inviernos y alcoholes con ella, dice haberse manchado “con el delantal sucio de misericordia” y por eso guarda silencio ante la pérdida de la amiga. Continuando con ese salto de la verosimilitud –demasiados minutos dedicados a la poesía en el medio donde el entretenimiento reina- el poeta detalla las primeras indagaciones que señalan el agotamiento del género con muchos posibles inculpados del asesinato, pese a la ausencia de signos de violencia. En su dolor, el escritor granadino echa en falta a amigos comunes, en su mayoría también desaparecidos y la de algún desorientado que sigue quemando con la palabra, con esas insistencias en el error, ahora huérfanas del reducto metafórico que conjuró a muchos en el espejo de la creación.

El viento parece acompañar desde el inicio esta despedida llena de espacios plenos para una resignificación de todo aquello que fue muriendo antes que la poesía en esa “burocracia sin ventiladores”, responsable de un aburrimiento mortal de la palabra. A partir de ahí el poeta va refutando sus tesis con imágenes sin olor a rancio como esas preguntas que abren la tierra o la materia convertida en fruto, por tanto perenne, por tanto en proceso de putrefacción. García Montero reclama asociaciones que no le hagan sonar las tripas al niño hambriento, pese al desvalimiento que exija esa nueva lectura de lo permanente y el artificio, esas “rocas peligrosas” por cuanto no se ven. Eventos como la muerte del padre no permiten los juegos florales, ni relatos para hacer descargar la herida que el fuego de la incineración se traga igual que la televisión transforma el texto “en escombro y botella vacía” por el procedimiento de la repetición, como la poesía enferma. Sólo queda estar a la altura y lograr encender de nuevo la casa.

Alicia González

Balada en la muerte de la poesía

Luis García Montero

Visor. Madrid, 2016

72 páginas

18 €

 

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