No eres nadie hasta que te disparan

rafael-soler1 Se sentirá “loco crónico” si lee a Rafael Soler, porque sea o no pacífico, mal o buen conversador, cargará con su difunto aquel “otro que fueron una vez”. Hermosa la analepsis de “Vencida en ti me reconozco” y la visión del amor como cómplice intercambio de caricias (“dos formas de pensar que fimos uno”) con regreso “cada uno a su pijama”, parada en el camino y padecimiento. Llama la atención la voz femenina de algunos poemas con los que el autor se trasviste en la batalla amatoria. Soler juega con nosotros al hacer apartes, acotar el texto para explicarlo y que comprendamos lo innecesario de decir más, de traducir cada momento, con elementos de narración fílmica y metáforas como aquella en que recurre a la memoria del mar para hablar de la traición de una ruptura: “de dos que son y lo padecen / armados por amados / cuando tú / que tanto por dejarme dejas / armado yo / que tanto por perderte pierdo”. Como éste, ese “De cuanto pudo acontecer y no sucede”, juegos verbales para inteligencias vivaces, con violencias “en huelga de celo”, zapatos huérfanos cadáveres esperando visita, muertos parlantes, molestos con la celeridad en la ejecución del sicario y moscas que aprietan el paso, con aires al Max Aub de los “Crímenes ejemplares”. El autor valenciano asegura que trabaja en este “negocio abominable de los versos”, aunque se divierte burlándose de los compañeros lentos que cuentan el relato en presente de indicativo y ejercita su sorna en poemas con sonoridad de moraleja: “Tuve un cuaderno extravagante / muy parecido a las personas”.

Alicia González

No eres nadie hasta que te disparan

Rafael Soler

Ediciones Vitruvio. Madrid, 2016

120 páginas 

12,60 € 

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