Memorias de un perro iraquí

perro Líder es el galgo de Almualim al que le extraña la palabra democracia: nada raro en un país donde su nombre puede ser sospechoso de antipatriótico y más aún sus ladridos a la foto del competidor, el dictador omnímodo. Sulyuquí e hijo de la española Sabueso y atento escuchador aprende del amo sobre la política y la discrepancia y a amar la lectura. Cipión o Berganza son los referentes del autor iraquí que con las andanzas de este perro vegetariano que cita a Machado nos cuenta las irregulares expropiaciones de los opositores, quijotes bagdadíes, con las que se pagan lealtades al poder y que se ejecutan con la agresividad de los súbditos de la tiranía. Hábil para la caza Líder sabe que sus destrezas son inútiles para salvar a su dueño, lo que le deja la misma impotencia que al Comepiedras de “La historia interminable”. Escenas cinegéticas como la de la persecución de la gacela nos hablan de su nobleza y nos traen a la memoria al Lélape griego. Y sus aventuras suavizadas por su condición de cánido retratan las vejaciones, la muerte de los seres queridos y la violencia del Iraq prebélico que algunos reciben con la alegría del día después. “Habíamos pasado de ser simples criaturas -reflexiona este Líder canino- a salvajes insensibles que veían la devastación y la sangre sin inmutarse y que ansiaban la muerte y el asesinato, como si fuera la verdad de todo”. Aunque las estatuas caigan el futuro del protagonista seguirá siendo huir del dolor y del pasado con Yamila en mitad de la “devastación, ausencia y destrucción” para él y para otros vagabundos que sueñan un horizonte en que poder descansar de todo ello.

Memorias de un perro iraquí

Abdul Hadi Sadoun

Calambur. Barcelona, 2015

228 páginas 

15 € 

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