El álbum de las rejas

omar-pimientaLa huella visual prolonga en el texto alarga esa muerte anticipada del padre, a partir de la cual desliza que entre sus herencias no está el silbo y que todos los hermanos fueron hijos del miedo a nacer. El hijo de Marcos nos cuenta más de las manos del padre, las manos del operario, de su silencio con el que compró una falsa identidad para no ser el que trabajaba y poder trabajar. Negocios fronterizos con los que traficar y habitar los tejabanes y preguntas que comenzaron en un cuarto, a la espera de un regreso, el de un padre, mientras las autoridades fronterizas le inquieren. Poemas de casas transitorias como la vida, laberíntica, con cables que conducen al pasado sin remedio y bifurcaciones norte-sur que separan generaciones. ¡No se escandalicen de que Disney se vista con traje de felpa, pero sí de que lo descubra un niño o del criterio de la ilegalidad, tan flexible, tan necesariamente injusto para el que mira y disloca su lengua para expresarse en la del otro y medir según sus reglas, regresando victorioso a Tijuana y “ciudades que ya no / nos reconocen”! El retorno a los sitios sucios de la infancia se hace también desde las fotos que duelen al verse, porque la tierra de promisión y libertad se alcanzó cruzando un “mar de mierda” y allí se escondía una verdad que probó Anastasio, la última, mientras “la mentira se propaga / hasta crear un discurso” donde hasta la lactancia te puede delatar. Versos en los que la vida es un incendio y “los regresos siempre son más cortos / al recuerdo”.

El álbum de las rejas

Omar Pimienta

Ediciones Liliputienses. Cáceres, 2016

79 páginas

11 €

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