La doncella sin manos

 

camargo La doncella aguarda sin manos al captor oscuro en mitad del bosque encendido. Poemas con la frescura vegetal en la que el lector puede hincar el diente a esa “granada brevísima y madura” o sentir el siniestro plumaje de la tristeza anidando en el pecho y creciendo con “la belleza en la nieve” hasta contemplar la sombra en la que se ha transformado su rostro. Magdalena Camargo nos narra esa historia pseudomitológica del romance entre la tierra y el mar tan vivamente que casi notamos el barro agrietarse y el viento moldear la hierba a su paso. Versos que prosiguen el tono mítico en esa plaza creada “para contener la sangre / y la belleza” del toro de “cuernos turbios” al que se arranca su deseo de vivir creciente delante del verdugo.

La escritora polaco-panameña define la poesía como ese hálito de vida que se insufla a la palabra, al lenguaje de las hojas que comparten los amantes y construye composiciones que nos arrastran a un tiempo legendario en que las cuevas abrían su pecho al testimonio de los hombres y la mujer era semilla de constelación y por eso, “vacía la encontró la palabra”. La autora declara su orfandad en la ciudad donde alguna vez fue multitud y música, a pesar de que “hay cosas que sólo pueden ser desde el silencio”. En esa noche primigenia se rebela y rechaza desprenderse del “mundo y la forma de las cosas” y persiste en describir el pudridero de cada sombra y el castigo de la caducidad para la condición humana, testimonio de nuestra falta de fortaleza.

Alicia González

La doncella sin manos

Magdalena Camargo

Rialp. Madrid, 2016

72 páginas

9,03 €

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