Huracana

huracana Huracana, porque la loca de San Cristóbal de Las Casas golpea con sus versos esa sociedad inequitativa donde el torturado es anónimo y en cambio, la inocencia lleva todavía candiles para alumbrarse. Ya no es la extranjera desembarcada en la selva chiapaneca, sino la que escribe dedicatorias a poetas que nunca escribieron y a mujeres “que no se atreven a opinar / ni a levantar la voz” en un México de machos. Leer a Ámbar Past es meter de lleno la nariz en el saco de harina de la diversidad del país del tequila y los hospicianos, las iglesias sepultadas por los volcanes, los peones revoltosos que se encararon con el patrón, los niños guerrilleros, los muertos en fosas comunes y las madres que los buscan sin poder decir “cuál cadáver es el suyo”. El México de las enlutadas, las que aguardan el regreso de sus hijas, pues el libro de Past está escrito desde los gritos y las pesadillas, pero también desde los paisajes soñados donde “jugamos a parir / hincadas en el suelo” y los rebozos son muchas veces negros cuando se fermenta el dolor de las mujeres que encuentran hombres, mas no compañeros, padres abusadores entre las cobijas y otras, rebozos húmedos como cuando la naturaleza sigue su curso y las niñas “lavan sus pechos en el río”. Contradicciones que harán al lector sentirse abrazado y otras creerá escuchar las sacas y a los muertos husmear cada nacimiento. Le sonará al universo de Rulfo, aunque éste sea un escenario luminoso, casi como el de la Creación, porque está todo: el vientre que toca los cipreses, el sonido del caracol, la muerte en Tlatelolco y Abu Ghraib, “el color del dinero (que) viola a la lluvia / y al aire” y las lenguas indígenas en llamas sobre la tierra roja con que se moja las manos el oaxaqueño Toledo.

Huracana

Ámbar Past

Amargord. Madrid, 2016

244 páginas

15 €

Anuncios