Cien poemas de amor

fried Poemas de urgencia de amar, iteraciones y retruécanos como los “homenajes” al libro de David Cooper que reflejan las traiciones a una libertad que para el vienés es inaplazable, indivisible e incompatible con el poder. Un texto que debieran colocar en el frontis de las escuelas. Fried es insumiso con las leyes sociales, la moral aceptada, la hipocresía y equipara el malestar físico con el conformismo derrotista de quien “no ve ni una sola vía de salvación”. Y junto al contestatario, el amante racional, liquen para “tocar y beber /tus raíces día y noche”, pasen páginas hasta que lleguen al Erich que se desmelena para confesar “naturalmente que pienso / también en tu pubis / cómo besarlo”… Porque se puede ser judío y haber sufrido la Shoah y escribir acerca del “peso del miedo” y especular sobre el sentimiento de culpa. “Cuántas piedras / hay que tragarse como castigo / por la dicha” y ajustar ese “principio de realidad” según el cual la salvación del mundo no está en esa realidad a la que se niega a identificar con la verdad, puesto que él mismo es el artificio que declama sobre el futuro, la paz o el derecho a la vida, mientras su pensamiento está en otra parte, concretamente con ella. Sus sentencias le delatan: “Junto a mi fe estoy / con mi miedo”. ¿Miras las aspas del molino y te lanzas al combate o te dueles con los que se mofan del derrotado? Ésa es la diatriba, porque para el escritor su eterno compañero es el miedo, huidas las esperanzas y el amor, es una pasión en la que “beso también tus preguntas / y tus deseos / y beso tus reflexiones / tus dudas y tu coraje”.

Alicia González

Cien poemas de amor

Erich Fried

Hiperión. Madrid, 2017

276 páginas

18 €

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