El caso Maiakovski

vernetti Si atendiéramos a la “definición” que remata visualmente el libro Maiakovski sería el polifacético intelectual ruso que engancha a la poesía como esa “mujerzuela caprichosa”. Porque igual que el Quijote que leyera el niño georgiano ama la belleza, pero sin bajarse de la aventura y no sabe tratarla adecuadamente y por eso se acerca a ella una y otra vez. Su aventura existencial va unida a la palabra, pues la pelea del camarada Konstantín es la de ganar en la revolución a la desigualdad en la que se crió como miles de rusos feudales. Y en ese sentido, el régimen zarista se equivoca danto tiempo y con ello, lecturas a los opositores encarcelados, para fraguar la contestación al sistema, primero con “La bofetada al gusto del público”, el manifiesto futurista en el que colabora, y luego al regreso de la guerra del 14 con un activismo convencido que se expresa en libelos, conferencias, carteles… La revolución no es tampoco lo suyo, pues Vladimir rechaza la conciliación artística de sus camaradas, encontrando acomodo en el constructivismo de agitación y propaganda propuesto por Tatlin, Brik y Meyerhold (LEF) con la que rugen académicos y burócratas. Tanta protesta será tachada de afán reaccionario, a pesar de su proclama “ofrezco a la gente versos alegres como monigotes agudos y necesarios como mondadientes” para pulir “el alcornoque de las cabezas humanas”. La fraternidad obrera pone “dique a los chorros verbales” de oradores ociosos, pues lo necesario es una poesía capaz de poner “a girar las muelas del molino con el torrente de palabras”.

Alicia González

El caso Maiakovski

Laura Pérez Vernetti

Luces de gálibo. Málaga, 2014

54 páginas

18 €

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