Con Vietnam

gatell.jpg Un trabajo de arqueología poética éste que afronta Visor recuperando lo que fue una protesta censurada en el 68 por quienes tanto miedo tenían al amigo americano. El empeño que hoy se vuelve fértil fue el de una poeta de mal asiento para el régimen a la que su compromiso la relegó a ese segundo plano de los que sirven, pero molestan. Aunque la luz termina por brillar y toda una generación de niños seguiremos oyendo su voz como narradora de la serie Heidi y otros, los menos, reconociéndola como dobladora en “La noche de Walpurgis”. Decíamos que fue cosa suya sacar del silencio, de la complicidad que conlleva, el posicionamiento “ante una de las guerras más crueles y, lo que es peor, más innecesarias”. Este volumen tendencioso, blasfemo, padece el estado de excepción del Mayo español y su condición de “propaganda comunista”. Sin decir, nos dice mucho, por ejemplo, el no de Cela en Alfaguara a publicarlo, pese a la disparidad de tendencias que la propia compiladora alienta.

Sus páginas se abren con la dedicatoria de Alberti “a todos los norteamericanos que están contra ella”, admirado de la valentía de los pequeños guerrilleros que brotan como “los hijos de la tierra” y prosiguen con José Albi, meciendo a Vietnam como pudiera hacerlo con su hija. El compromiso a veces se vuelve doliente como en el caso de Aurora de Albornoz que se siente “culpable de hacer versos, / mientras hay gentes que asesinan niños” de un “pueblo que muere gota a gota” y ante ello Vicente Aleixandre se rebela: no sirven las técnicas de evitación y por eso nada mejor que situar al lector en nuestro tiempo, el de la muerte, que el futuro recordará (“La guerra fue porque está siendo”).

Alicia González

Con Vietnam

Julio Neira (ed.)

Visor. Madrid, 2016

224 páginas

12 €

Anuncios