La poesía en voz alta

bonnefoy“El proyecto más importante de una sociedad”. Por esa reivindicación de la poesía ya valdría la pena leer al ensayista francés, pero hay más: un desvelamiento del misterio de la existencia, a partir del “trabajo sobre las palabras” desde la representación inconsciente, para gestionar la transgresión conceptual que implica, aunque suponga el malditismo. Porque la superación de la heterogeneidad de lo real no parte del análisis sino de la apariencia mística, pero sin que la exploración de la categoría nos aparte del intercambio y así poder expresar la verdad reconocida. Una toma de conciencia no en la soledad, sino desde la lucidez de una lengua regenerada, proyectada en sociedad. Bonnefoy pretende romper la barrera que los discursos de las ciencias sociales han interpuesto entre el ser y su entorno. La “ceguera creciente de la palabra” supone una escapada de la reflexión sobre el ser por la vía de la diversión. Jugando con la significación nos alejamos de la tiranía de las ideologías que recurren al miedo y pulsiones arcaicas. Sólo la poesía concede “el único cuestionamiento radical contra la pretensión de controlarlo de todo” frente al dogmatismo. El francés se opone a lo que llama “ideologías del deseo” y denuncia la falta de palabras para tratar de la esencia del sentimiento y no de la necesidad. Su propuesta pasa por volver al niño como intuición poética, volver a sentir el ritmo y liberarse “de la autoridad de los conceptos¨ que apagan el mundo y desterrar la palabra muerta de la crítica, para recuperar la voz que es “la conciencia que actúa” y no la complacencia en el código, así que ¡dejen de leer y lean!

Alicia González

La poesía en voz alta

Yves Bonnefoy

Devenir. Madrid, 2017

120 páginas

15 €

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