Hilo de oro

CubiertaHilo-de-Oro Introspección de las sombras que contemplan las heridas solitarias vueltas oficio de designar esculpiendo palabras en el laberinto de la noche, reino de lo verdadero. Espejo de reconocimiento de presencias desaparecidas que cierran puertas en su marcha y encuentro de la voz necesaria en las primeras lecturas de Teócrito para congelar minutos prodigiosos en su inmediatez.

Cantos místicos de comunión con el mundo que se entrecruzan al mirar despacio desde la aceptación del ser, incluso en su plena oscuridad o para enredarse en las ramas de una infancia que resuena a través del silencio del alma como paraíso intacto. En él, la insistencia del jilguero, el primer encuentro con la mujer amada en los tiempos de urgencias o los pasos por la arena que aún apisona con sus ansias el niño que aprendía en las estampas bíblicas. Vitalismo melancólico que enreda unas cosas y otras, todos los seres entre sí mediante esa “cofradía de la luz”, porque, aunque no pueda recordar, reposiciona las circunstancias moviendo a gratitud al poeta, viciado de elucubraciones que enturbian la mañana. Hacia el tiempo la mirada es otra, la de la autoreflexión, la apariencia transformada por su efecto y el sosiego favorecido por una memoria armada de recuerdos para beber lejos la vida desde la hermosura del regreso.

Alicia González

Hilo de oro

Eloy Sánchez Rosillo

Cátedra. Madrid, 2014

432 páginas

12,30 €

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