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qwerty La elección de máquinas y fuente restringen el escenario para ese duelo al sol que es el poema y en caso de salvar a uno de los contendientes la poeta vasca prefiere que sea el poema quien quede vivo. Agradecemos el esfuerzo, sobre todo, viniendo de una fiel creyente en la escritura libertaria que expresada en términos legales queda relegada al género de ficción. Las fronteras de su universo estético se consignan en las dimensiones del folio y sus autocensuras, antes de las primeras 20 páginas.

Para la autora de “Que viene el lobo” la inspiración es un amor a la carrera y su utilidad, la de la “nada / como casi todo lo bello”, aunque carezca de rima y requiera de práctica y paciencia ante los que ofrecen siempre el sugestivo señuelo de la novela o trabajan pensando ya en el éxito. Desde la certeza de un arte fingido y la seguridad de una poesía de momento no nutritiva, al menos autosuficiente, la escritura de la guionista televisiva y a la par poeta, persigue el desgarro helado del verso. Eso o Itziar nos está “demostrando ser ferviente seguidora de Pessoa en esta tarea adictiva de colocar “ese verso / que no encuentra / en ningún sitio / su lugar” como bien aprecian los causantes de los principales riesgos laborales del oficio. A partir de ahí, si se dejan embaucar, estarán conociendo de primera mano los entresijos de esa “relación/ de amor y odio / de dependencia absoluta” entre el escritor y sus textos, los prolegómenos, los a posteriori, con la concisión y la franqueza de quien no tiene nada que ocultar.

Alicia González

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Itziar Mínguez Arnáiz

Siltolá. Sevilla, 2017

76 páginas 

9,50 € 

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