Y la palabra se hizo poesía

andersson El poema es el espacio de reunión de las palabras en medio de una intensa luz a causa de la lucha que las enfrenta. Al menos, así lo ve el escritor finlandés, predictor de la soledad por su profesión de psiquiatra en una sociedad del vértigo anónimo que origina la falta de identidad. Por eso a su juicio “el encuentro es lo importante”, para gestar esa “ilusión de comunidad” necesaria, en la que, sin embargo, a tenor de sus versos no cree demasiado. El autor escandinavo entiende que la escritura poética es mentira y “soslaya las realidades”, despreciando el olor a carne quemada que desprende la historia del ser humano. Porque sus versos no saben zafarse de una siniestra anticipación sin hueco para la esperanza, puesto que “los hombres tienen ojos muertos en la cultura”. Tal es el retrato de un experto en la mente enferma sobre un universo inarmónico, carente de felicidad, solidaridad y atenazado por el capitalismo que “trabaja con eficacia / en el mundo en nuestra sociedad en nuestro corazón”. El escritor inquiere una y otra vez por la seducción de la libertad de limitar la del otro, como sus sumergidos sueños de volar, porque “basta con un puñado de profesionales bien entrenados para crear /el caos y que pueda empezar la guerra”. No hay deserción pues en la desesperanza en estos versos desconfiados que dibujan la amarga desmemoria histórica, puesto que no hay palabras para lo sucedido y “del resto no valdría la pena hablar”. Por eso solamente el escritor puede “impedir que el mundo se quede dormido” mientras se hace desaparecer a los que, sin estarlo, ya son ausentes.

Alicia González

Y la palabra se hizo poesía

Claes Andersson

Libros del Innombrable. Zaragoza, 2017

140 páginas 

21,85 € 

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