Regiones devastadas

carnero La mayor devastación podemos rastrearla en esa región invisible de la inconsistencia donde el busto truncado del poema duda de sí “en la inmortalidad de tu vitrina”. El paso del tiempo está omnipresente en el yo del territorio poético por el que nos lleva el poeta valenciano en este poemario. Y en esos senderos están el afán de perdurar de Cneo Cornelio Galo a través de su escritura, los cuerpos jóvenes en los que los reyes de Israel, Moisés y David, buscaron la redención a la caducidad de los años y el clásico envilecimiento de la fama que hace desear estar exento “de la farsa de estar vivo” a Severino Boecio, todos ellos reivindicables alter ego del autor.

Verano Inglés, Espejo de Gran Niebla, Fuente de Médicis y Cuatro Noches Romanas, libros separados por una década, adquieren en esta reunión carácter de libro nostálgico, casi síntesis barroca de incumplimientos infantiles, por esos logros que no llegaron para ese niño engañado por el “amor coloreado” de una naturaleza en la que se sentía amado. Llegamos a creer que en ese agnosticismo en torno a su capacidad creadora al oírle decir: “pero al perder la fe y el horizonte / la gracia de la luz se ha desprendido / de ti: tus frutos penden y se pudren / sin color ni ternura”. Estampa tras estampa visita la Andrómeda dormida de Rodin para acariciar “la belleza invisible y sin edad del viento”, la ruina del jardín en espacios simbólicos escritos con un lenguaje medido, sin simulación y sí con la contundencia de la Juditha de Cranach el Viejo.

Alicia González

Regiones devastadas

Guillermo Carnero

Vandalia. Sevilla, 2017

88 páginas 

11,30 €

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