Las costuras del drama catalán o el orgullo de Coriolano

https://i1.wp.com/www.festivaldemerida.es/fotos/fotos_prensa/1209/files/1209_fichero_1.jpg“Política y ardid son los que habrán de hacer

lo que deseáis; y así debéis tener en claro

que lo que no podéis lograr como quisierais

debéis llevarlo a cabo del modo en que podáis”. (Tito Andrónico)

 

Dentro de algunos años o décadas, cuando seamos dos Españas, no de izquierdas y derechas, sino una España y sus fragmentos habrá quien analice todo esto con ojos ajenos como de tesis doctoral. Y con esa mirada podrá deslindar la dramaturgia del conflicto catalán loando y denostando las grandes dotes interpretativas de unos y otros. Continuar leyendo “Las costuras del drama catalán o el orgullo de Coriolano”

La tumba de Keats

keats Ofensor de jerarcas, Juan Carlos Mestre es tendencia, porque él ya hallaba “la belleza en los puentes derrumbados” antes de que los japoneses dieran nombre al “haikyo”. Suyos son los caballos, una de sus figuras fetiche, muertos como los de los pintores de la Alemania de entreguerras y suyo también el azul, color que considera imprescindible, según el poema. Continuar leyendo “La tumba de Keats”

Pesadumbre en Bridgetown

Arráiz  La montaña como horizonte pleno de expectativas, aventado el ánimo por “ese viento sabroso”, revive en el autor todos sus otros, el violento, el taciturno, el penitente, incluso aun a riesgo de que algunos estén ya en franca retirada. Puesto a prueba, el aire “por entre sus entrañas y el del ir y venir de su corazón” arrojan a un hombre en el punto más alto de su humanidad, admirado de las comunidades pequeñas que convierten de nuevo en fractales los gigantes primero zaristas y luego perpetuados por Stalin. Desde el verano caraqueño el autor se interroga sobre la pequeñez de la concordia frente a las disensiones instaladas en la domesticidad urbana, cuya cuadrícula puso en trance de entendimiento al hombre, sacudido por batallas que lo pueblan por dentro y afuera. Prodigiosamente los sucesivos seres que es él mismo pelean por desentrañar la gramática, insisten en la tarea de Sísifo, volando como Horus sobre los primeros ataques a los baúles de su infancia.

Sin temor y ajeno a todo, agarrado a la mano de la madre, mientras “el mar bate su incesante cabellera contra las piedras”, el poeta rige el reino olvidado de los verbos incandescentes y en su peregrinar susurra “para recordarme que estoy vivo”, pese a que en su fuero interno prime el deseo de ser nadie.

Pesadumbre en Bridgetown. Rafael Arráiz Lucca. Ediciones La Palma. Madrid, 2014. 81 páginas. 10 €

La cantante calva

Una pieza de Eugene Ionesco

  Efectivamente es la antipieza. El solo espacio de una casa y el evocado viaje de los Martin sirven para cuestionar la banalidad de la vida escenificada por unos personajes que nada tienen que decirse y repiten frases hechas hasta la saciedad, conectando argumentos inconexos y disfrutando sin embargo, de un alegre coloquio. Notan y muestran desagrado, pero eso no destroza la infinita tertulia sólo rota por la llegada de nuevos interlocutores.

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La camisa

olmo Superado el teatro inmediato a la guerra civil caracterizado por el apego a la comedia intrascendente o de gran densidad patriotera, la literatura dramática, a partir sobre todo de los años cincuenta, opta por olvidarse de la evasión por el entretenimiento, bien al estilo clásico del siempre popular Benavente, bien al de los innovadores de la comedia, Neville y su escéptica ironía y Mihura con un  humor absurdo disfrazado de comercialidad, pero heredero en definitiva de las vanguardias ramonianas. Aunque es realmente la implosión del realismo social la que imprime un nuevo carácter al teatro español desde una búsqueda del didactismo y la crítica a las formas convencionales a las que tan dada es la burguesía con un teatro sinuoso en el tratamiento de los temas, por la exigencia de rehuir a la siempre excesivamente obsesiva censura. Dramaturgia caracterizada por el rechazo de los usos consuetudinarios en sociedad que transigen con el sometimiento, en una denuncia de lo sociológico evidentemente extrapolable a la situación política del momento, desde una sabia oposición que sortea las barreras del buen gusto y lo permitido en ocasiones desde la protesta ante la injusticia social y en otras desde una elaboración de esa oposición mediante una postura existencial y un más acentuado psicologismo. Una senda -por la que transita sin duda Lauro Olmo con “La camisa”- que abre brecha en los cincuenta, pero que pervive en los sesenta, aunque seguida de cerca por la corriente del llamado nuevo teatro español. No obstante, cabe decir que Olmo ni otros autores realistas se autoexilian en la oposición abierta y contestataria sin fisuras, puesto que introducen en su lenguaje elementos cargados de simbología como los globos de colores o la propia camisa de Juan y personajes como don Humo, don Severo o Pum-Crak, de “El cuarto poder” driblando a los censores con frases como ese cagarse en el sol o repudiando “la estupidez receptiva de un determinado y mayoritario tipo de lector”. Continuar leyendo “La camisa”

La verdad sobre el caso Savolta

mendoza.jpg La novela a partir de 1975 experimenta un crecimiento exponencial, gracias al giro hacia temas más ligeros en los que prima el entretenimiento por encima de la reflexión como es el caso de la novela histórica, la novela negra o el memorialismo, entre otros, frente al denso realismo de los años de la dictadura.

Entre las tendencias dominantes de la narrativa posterior a 1975 debemos situar a los continuadores de la corriente realista que imprimen en ella una nueva visión y modo de fabular donde caben los relatos que bifurcan el hilo argumental, un importante sustrato documental de las acciones y personajes habitualmente marginados por su desorientación o su situación social, tramas lineales y los recursos de la tendencia experimental filtrados por un realismo que no prescinde del entorno rural, pese a ser básicamente una novela de ciudad. Continuar leyendo “La verdad sobre el caso Savolta”

Miseria de la filosofía

Trascendiendo lo pequeño, Carlos Marx, el eterno inversor de términos, conceptos e ideologías, arremete contra Proudhon para alumbrar mayéuticamente saltándose las barreras del idealismo alemán una nueva forma de interpretación de la realidad social. Con este materialismo dialéctico trastoca el Estado, la religión, las mercancías, las clases sociales y un pacato modo de denunciar las desigualdades, tendente al continuismo. Continuar leyendo “Miseria de la filosofía”