“Escribo para un pabellón de insumisos”

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Entrevista a Juan Carlos Mestre
En 1999 Mestre se despedía de la juventud desde Roma y profanaba con sus versos “La tumba de Keats”, un libro que hoy se lee casi en clave profética. Reclinado sobre la mesa mientras dibuja poseído una acuarela intentamos entender cómo el lenguaje de la creación crea la realidad a partir de la desobediencia...  Continuar leyendo ““Escribo para un pabellón de insumisos””

Interludio en Berlín

ub. la cruz del sur Desvestida para quien sabe descender libro a libro, la autora abandona el monólogo de la vida de sus primicias amatorias. Graffiteada por el dolor del amor fallido se reconstruye en un Berlín en demolición, con viento protestante que arrastrara las obsesiones y perros proverbiales. Continuar leyendo “Interludio en Berlín”

Donde estuve

donde estuveFernando Delgado entreabre los mundos inciertos de la palabra que dan sentido al existir, aunque no siempre la claridad como él dice acompañe este vuelo laberíntico con el que proporcionar voz a su paisaje. Palabra limpia, inadmisible si se alimenta en las cuevas del miedo y juguetona para quien la toca con delicadeza. Con esa misma emoción sutil el autor nos despliega un atlas de encuentros difusos, llenos de muecas públicas y confusiones de alcobas posibles o no en el banquete de las fantasías donde nadie está obligado a reconocerse.

Se desdobla en el niño organista catedralicio, rasgado por la sonoridad en la caja de resonancia que es el poeta. Delgado es música, geógrafo y ornitólogo en esta partitura de vidas, porque todas esas conciencias de observador le permiten salir de su jaula y trazar viajes por cumplir, incorporar las notas del recuerdo, a veces más libre en su condición de ensoñación y otras revelador, por cuanto la memoria puede transformar en carcelero al muchacho feliz que creía oír trinos o en pólvora lo que pensábamos eran besos almibarados.

La fugacidad de noches desaparecidas, sólo presentes “en las brumas del tiempo” ponen verdad al cálido arrebato. Desde los rescoldos Fernando Delgado esboza esa sonrisa que recordamos de los telediarios con la ironía sentenciosa de quien remata la situación y el verso –como en aquel sucedido de beso robado y por ende inconfesable incluso hoy en desvelo compartido-. En otras ocasiones es sin embargo el relato de la fiesta gozosa aun en noche oscura o rescatada del fuego redentor que esperaba una carta todavía por llegar.

Momentos prodigiosos sobrevividos en el espejismo de la memoria, en el que se almacenan en cruel inventario las tardes en Velintonia ya irrecuperables, una risueña tarde de escondidas en Bomarzo y los besos diluidos alentados por el vaivén de la góndola en San Bartolomé.

Viajes por estancias vívidas de cuerpos con algo de traslación religiosa en lo que configuran esas muertes de la comunión de alientos, única fe para el que comprende el temor que sostiene la peana del santo y se admira ante esa caja vacía de un verdadero creador, Oteiza.

Donde estuve. Fernando Delgado. Vandalia. Sevilla, 2014. 128 páginas. 11,90 €.

Tus pies toco en la sombra

9788432224232  Nos hallamos ante el aprendizaje del fuego en la boca de Matilde quien acompaña a Pablo en la batalla diaria. Poemas de cereales, de cielos y amantes unidos en ese canto a la tierra y a la vida. Neruda busca a la amada en su ausencia con todos los emblemas de su presencia, la risa, su peso, sus “pisadas rápidas que corren”, pero también la semilla fértil de la mujer con un sentido ascensional y luminoso, parte de la protohistoria que reviste de llamas su cuerpo compacto. Continuar leyendo “Tus pies toco en la sombra”

Escafandra preventiva de la autocombustión

kerteszAngélica le roba tiempo al sueño para estar delante del ordenador. Berta ejecuta su vida laboral desde la sumisión. Helen ha descubierto sus veleidades maternas a través de las drogas inyectadas. Rosa, la mujer con la nariz de carnero, olfatea la incomodidad y huye a refugiarse en su cajón de despacho. Eudora pretende ser buena por naturaleza, sonreír y ser una persona de conducta irreprochable, aunque hay algo de patológico en su comportamiento de 15:00 a 17:00. Continuar leyendo “Escafandra preventiva de la autocombustión”

Jóvenes armados de rotuladores

Algunos han transcrito el fenómeno graffitero como si de la conciencia de la Casandra griega se tratara, viendo en las firmas la llamada de atención de los jóvenes sobre la sociedad. “Si esto no pasara –nos cuenta un “escritor”, Silk– Madrid estaría muerto, iríamos todos marcando el paso y uniformados. No es políticamente correcto, porque lo políticamente correcto aburre y hace que la sociedad se muera”.

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