Roberto Alcázar, supongo

Simpáticas amapolas, árboles que nos aborrecen, monedas que nos proporcionan inversiones en alegría. El universo del poeta niño indaga el alma entre las vísceras de las ratas que decapita, arropado por el espanto de dos primos chillones. Versos psiquiátricos, de un practicante de lo humano, eterno aprendiz por su condición de amante o amador de…