La balada de la cárcel de Reading

wilde

¡Imagínese a Wilde con la cabeza rapada, fregando el suelo y golpeando su escudilla a coro con los compañeros de celda! El escritor formó parte de la “brigada del diablo” y ocupó su tumba sombría por una sangre “que no habíamos derramado”, ese amor malentendido hacia lord Douglas al que insta a buscar asilo en Grecia o Italia para continuar con sus graciosos poemas mientras él vive la experiencia carcelaria. Allí relata la desesperación de su soledad frente a los guardianes y canta al preso a la deriva, ansioso de beberse “el aire de la mañana”, al que compara con el árbol talado antes de dar fruto. Wilde entiende la tragedia malsana de matar por “amor”, si bien asume la necesaria condena social al uxoricida que en breve bailará de la cuerda. Mal remedio la muerte pues, “todo salvo la lujuria, se torna polvo / en esta trituradora de humanidad”. Continuar leyendo “La balada de la cárcel de Reading”