“No percibimos nada hasta que nos lastima. El dolor es la realidad”

El libro blanco de Mateo

 

marcela Marcela ha escuchado “el instante justo en que cesa una vivencia y al unísono da paso a su propia resonancia” y sabe que ese momento es el de buscar nombre al desconsuelo tras el viaje que la ha transformado como persona. Continuar leyendo “El libro blanco de Mateo”

Memorias de un perro iraquí

perro Líder es el galgo de Almualim al que le extraña la palabra democracia: nada raro en un país donde su nombre puede ser sospechoso de antipatriótico y más aún sus ladridos a la foto del competidor, el dictador omnímodo. Continuar leyendo “Memorias de un perro iraquí”

Volga, Volga

 

volga Su pasado está en el diario de tapas rojas del general Karamujić al que ya nadie podrá pedir confirmación de su valía. Dželal Pljevljak observa un escalafón militar podrido desde el restaurante Sunce y mientras le explican un destino aciago, se convence de que Dios ayuda a los rectos y leales como su general ateo. Continuar leyendo “Volga, Volga”

La ética de la juventud o no tan superhéroes

frida.pngBuscando en el catálogo de Frida Ediciones

Escriben versos a golpe de emociones, que pagan como Chatski por “La desgracia de ser inteligentes” y esperemos que sus trabajos poéticos no queden diluidos ante la gran avalancha de títulos que el género tritura año tras año. Disponen de toda la maquinaria de las redes sociales: cuenta en Instagram, Twitter y Facebook, canal de Youtube, que Frida Ediciones (antes Alsari Libros) pone al servicio de sus autores peleando con los grandes, con las editoriales que copan los escaparates a las que han arrebatado para su catálogo firmas como la de Luis Ramiro, Marwan o Ismael Serrano y al tiempo arriesgando para sacar a la luz títulos como “Cuando abras el paracaídas”, “Follamantes”, “Casi sin querer”, “La barba de Peter Pan”, “Viajes a Kerguelen”, etc. Continuar leyendo “La ética de la juventud o no tan superhéroes”

De la finitud

finitudGrass se está despidiendo de lo finito, de la carne, siempre tan disímil al cuerpo de las diosas, con sus crujidos y sus redondeces, porque él está haciéndose consciente de su regreso al gemido primigenio. Le están negando el sí y los cajones en los que buscan están ya vacíos. Continuar leyendo “De la finitud”

El cementerio de los reyes menores

 

malkoc ¿Menores de edad, inferiores quizá frente a otros grandes monarcas? Nos queda la pregunta. Lo que sí es cierto es que estos bogomilos que apuestan por la muerte de los otros en un club de la lucha por la supervivencia son de los que habitan incluso librerías de lance. Continuar leyendo “El cementerio de los reyes menores”

La insólita pasión del vendedor de lencería

 

la-insolita-pasion-del-vendedor-de-lenceria Satsuko Kunieda no para de recibir señales de que su cuerpo y su mente han roto camino de la agencia de viajes Lirio del Valle. A punto de llegar cae en la cuenta de que los pezones tocan la camisa y decide remediar la ausencia de sujetador con una compra rápida.

Continuar leyendo “La insólita pasión del vendedor de lencería”

Alimentarse de flores de loto

Carol El precio de la sal, el coste de dejar un terreno baldío por echarle sal, el precio del salario, estar “salá”, sin blanca, como en el “Pedro Navaja”. Pienso en los significados de la sal, en las salinas de “Rebelde sin causa” que quizá leyó la autora antes de que se llevara al cine y en Sal -otra vez- Mineo, el amigo débil y vulnerable de James Dean, el homosexual, o mejor dicho, el homosexual declarado y el nunca admitido. Buscando la coincidencia descubro que la primera alcaldesa abiertamente homosexual, Jackie Biskupski, lo es en Salt Lake City, tierra de mormones y otra de las paradas de Therese y Carol en su road-movie. Como en “Thelma y Louise” hay un desamor, una huida, un revólver, pero si en aquella la complicidad era de género, aquí es sentimental, casi más que sexual. La Highsmith dice que la sensación febril tras el encuentro que dio origen al libro la obligó a guardar cama y a intentar reconvertir esta sensación equívoca en la continuación de la novela negra que ya había escrito, “Extraños en un tren”. Pero el sentimiento fue más fuerte que la ambición y el miedo al encasillamiento en las letras lesbianas no dejaron las cuartillas en el cajón de la escritora tras el primer rechazo. Continuar leyendo “Alimentarse de flores de loto”

Botchan

Botchan Temerario y despreciado por sus padres un desgraciado chaval sobrevive dispensando violencia sin freno. Su única defensa, Kiyo, una abuela venida a menos. Y aunque los estudios son los que hacen a la gente permeable al cambio, el protagonista, aupado por la fantasía de su aya gasta el apaño de su herencia en tres años de carrera infructuosos. Continuar leyendo “Botchan”

Enterrar a los muertos

pison Interrogatorios alegales, tras un prendimiento irregular de un hombre acostumbrado a hablar con libertad. Estamos en la España, patria clásica del anarquista, en la que cualquier brote de adhesión a los libertarios rojinegros o un excesivo conocimiento del entramado en torno a los asesores soviéticos, recelosos de los militares republicanos puede significar un paseo nocturno sin retorno. Continuar leyendo “Enterrar a los muertos”

El hombre que amó a Eve Paradise

 

paradise Una Roxana tartamuda y un Cyrano hipnotizador nos muestran el vínculo consciente y secreto de la magia entre Eva y el hijo de un peón en El Silencio. El mismo en que se mantienen los recuerdos de esta diva del cine mudo debido a la amnesia.

Continuar leyendo “El hombre que amó a Eve Paradise”

Las sombras

LAS SOMBRAS JUANA CORTES Hoffnung, es muchas cosas, pero no un lugar para la esperanza. Es el despropósito soñado por Karl von Moritz, el desquiciamiento para el arquitecto Chardonnay y el espacio de los juegos infantiles de María, observadora de los vecinos y de una vejez que se aproxima de la mano de Mark, sus únicas raíces. Continuar leyendo “Las sombras”

Cómo encontrar el amor a los cincuenta

Como encontrar el amor a los cincuenta_135X220 La “señora Tostón” es profesora de “material humano”, entre el que se encuentra Natacha Jackowska, una prerrafaelita que dejará de serlo al poco del sepelio inusual de una madre que actuaba de agujero negro en su vida. Continuar leyendo “Cómo encontrar el amor a los cincuenta”

Vidas sin confesión posible o el triunfo del voyeurismo narrativo

presentacion-premio-planeta-2015-1 “Hombres desnudos” y “La isla de Alice”, ganadora y finalista del Premio Planeta 2015

Cuando esta vez se siente a leer las dos mejores novelas según el jurado del Premio Planeta tendrá la sensación de estar inmiscuyéndose en las casas de otros, de internarse en esos terrenos secretos que nadie confesaría voluntariamente. Puede que la crisis nos haya hecho más observadores que actores y que la rebeldía solamente se pueda manifestar en la intimidad. Dos novelas, ganadora y finalista de la 64ª edición nos asoman a los rincones inconfesables de vidas anodinas: la de Alicia Giménez Bartlett, autora de “Hombres desnudos”, a la de Irene, una empresaria que ve naufragar quince años de asepsia matrimonial encuentra en la prostitución masculina una escapatoria a su desorientación y la de Daniel Sánchez Arévalo a la de Alice, protagonista de un idilio perfecto con aristas insospechadas que la repentina muerte de su marido en un accidente de tráfico destapa bruscamente. Ambas, curiosamente, para salir del bloqueo emocional en el que viven atravesarán una fase voyeur, la una como una prueba más de ese mando despótico que no permite perder ni en las situaciones más íntimas y la otra en busca de las respuestas que aclaren si ese matrimonio idílico fue o no una mentira.

Aunque aparentemente opuestas –Irene es la mujer segura de sí misma, la indócil que se basta sola para superar el divorcio, mientras Alice es la figura vulnerable, arropada por la comunidad que la acoge en Robin Island-, tanto una como otra toman las riendas de una vida que ha roto los diques de contención en los que se movía, recurriendo a muletas como Genoveva, la “amiga” de la fría empresaria que la introduce en el mundo de los placeres caros, pues no es otra cosa disponer del tiempo de otra persona, aunque sea para mirarlo desnudo. Los apoyos de la viuda, aparte de sus hijas Olivia, la niña con TOC y las cosas claras y Ruby, la bebé que la acompaña en sus osadas aventuras como espía amateur, son su vecina Miriam, la agente inmobiliaria y Mark, el dentista con Oficina en el embarcadero y muchos problemas sentimentales por resolver.

Teniendo ambas la vida resuelta, Alice por la millonaria indemnización de la aseguradora e Irene por ser la propietaria de la empresa que fundó su padre, salen de su espacio de confort para encontrarse. Irene sigue intoxicada por el recuerdo del olor a la colonia del padre que nunca apreció en ese marido arribista suyo y la ha convertido en una abandonada más. En esa incomodidad que para ella es la ruptura, la ordenación del vacío no pasa por empezar una nueva relación –“necesita tanto un hombre como una licencia de armas, no sabría qué hacer con ninguno de los dos”-, sino por ir alejarse de su tribu del club y penetrar en territorios ignotos como la Sala Diamante con toda la sordidez que los espectáculos de carne en venta conllevan. Es el hábitat al que se ha tenido que acostumbrar Javier, un profesor de Literatura en paro, salvado de la desesperación por Iván, prácticamente un desconocido de la infancia. El larguirucho estríper quiere volver a figurar en el calendario de sus alumnos, ser alguien, saberse vivo y poder decirse que todo va bien, pero la angustia podrá más que él. Sandra, su novia, quedará por el camino, y con ella prejuicios y palabras que “huelen a armarios viejos”. Entretanto Javier se esforzará por incorporar orden y belleza a la rutina de su tosco compañero, un buscavidas al que las tribulaciones de Rashkólnikov le resultan demasiado complicadas, excesivas para sobrevivir.

La escritora albaceteña logra dibujar a esa dama fría y al desubicado que representan Irene y Javier por contraposición al patetismo de Genoveva y la cruel velocidad con que lucha por seguir adelante Iván. La horterada de ser iguales a los pobres se resquebrajará en el momento en que Irene se reponga de sentirse como la infecciosa abandonada, todo un mazazo para Javier, absorto en esa breve ensoñación de que compartían espacio y sentimientos, de volver a ser un integrado y en su papel redentor de la mujer que puede redimirle de acabar como Dorian Gray, irreconocible para sí mismo.

Y si en “Hombres desnudos” Giménez Bartlett no pudo reprimir ese final abierto de novela negra, aparte del tono admonitorio contra la hipocresía social que silencia y moraliza en torno al mundillo de los chicos de alterne, “La isla de Alice” juega con el lector a una rica hipertextualidad en la que encontramos a Dafoe, a Stevenson, a Melville, a H.G. Well, a Kadaré, pero también mucha reminiscencia del mejor cine y series como “Breaking bad” o “Juego de tronos”. La falsamente desconsolada viuda Alice en lugar de mitificar a su Christ, -lo hubiera tenido fácil con un marido ejemplar muerto a los 33 años, la edad del de Nazaret-, escapa de la vergüenza por esa mentira que hace más fácil aparentemente la pérdida iniciando una sanación interior. El proceso requiere restituir la verdadera figura de su marido, amante padre y empresario en ascenso, indagando las lagunas que ha creado su inesperado fallecimiento en un trayecto que no era el esperado. Para ello Alice borrará la imagen pintada con ceras infantiles de mujer a la espera, una Penélope sin consuelo, y desarraigará a su familia para trasplantarla a la isla del Petirrojo, cerca de Martha’s Vineyard, donde la llevan sus pesquisas, en un rincón tan bucólico como el de “Matar a un ruiseñor”, con una Olivia que bien podría remedar a la Scout de Harper Lee.

La decisión de instalarse en la isla de la sabiduría del cambio no aparta sin embargo, la obsesión por la muerte de Chris que sigue consumiendo todo el oxígeno de esta Alice tan desdoblada como la retratara Diego, aquel noviete de juventud, hoy artista de éxito. La pelirroja que puso un pie en la isla y dio a luz, abre una tienda de iluminación, porque metafóricamente quiere arrojar luz sobre un pasado que se desdibuja, y así mantener sin saberlo a Chris con vida poniendo en cuarentena las certezas y habilita esa habitación propia que buscara Woolf, para llenarla de obsesión y no de creación. Una pizarra, cámaras espía que le proporciona su Mefistófeles particular, el malagueño Antonio de la tienda para “spy yonquies” Night Eyes, y una agenda de eventos sociales sólo pensada para atar cabos transforman la pequeña comunidad en su laboratorio y a sus habitantes en ratones, donde ella, la observadora, modifica con su conducta –siguiendo a Heisenberg- el entorno. Y desde su puesto de vigía sale de la burbuja para buscar sospechosos que ayuden a esta alpinista del amor a desenterrar el tesoro que abre esa Llave Master colgada siempre de su cuello. En su atropellada investigación tropezará con secretos claustrofóbicos, pasiones sólo confesables online, encuentros sexuales a bordo de embarcaciones recreo, la ternura del primer amor también  controlado por videocámara, en un sofisticado Cluedo que el autor y guionista de “AzulOscuroCasiNegro” siembra de guiños –ya llegará a la página 484 de la novela y pensará en la coincidencia con la de Julia- y elementos simbólicos cada punto del mapa –¿dónde situar la x de la incógnita sino en un molino, qué puede alumbrar mejor que un faro?- en el que Alice tendrá que averiguar si Chris sucumbió a “La llamada de lo salvaje”.

 

Alicia González

 

 

 

 

Tirana blues

 

tirana Platón Guri es un marido susceptible de divorcio y de ser asediado en la bañera. ¿Es el Destino? No, la partitura de Beethoven que suena en su móvil. También está vacío el lecho del inspector Sabit Kurti, pero no como el de Adriana Gjini, pues en su caso no es el desamor, sino la tosquedad del jefe la que se lleva a su mujer temprano, mientras el atiende a Analista y Gracioso, sus subalternos.

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El arte de amar la vida

el-arte-de-amar-la-vida Ángela Vallvey configura para el lector un Quadrivium. En su caso las asignaturas que proporcionan una adecuada formación para la vida son la oratoria, la prosa, la poesía… La autora de “Los estados carenciales” nos invita al autoanálisis ante la presión de una felicidad obligada. Continuar leyendo “El arte de amar la vida”

Viaje al territorio oscuro de la infancia

Loureiro

Entrevista a Aurelio Loureiro

La novela reconstruye pedacitos de un universo faulkneriano extinto…

Es el regreso a un mundo que  a mí me implicó mucho, pero casi como espectador de ese mundo. A medida que ha pasado el tiempo y ese mundo se ha ido extinguiendo, lógicamente al cerrar la mina, todo el mundo que había en torno a ella se ha deteriorado bastante en todos los sentidos. Allí prácticamente sólo quedan jubilados y los jubilados se van muriendo, así que diríamos es un mundo prácticamente en extinción, de momento, como todos los mundos, por otra parte, que viven en torno a un… Continuar leyendo “Viaje al territorio oscuro de la infancia”

Contra las academias barbudas

Gertrudis Gertrudis Gómez de Avellaneda

La riqueza era el único título de las mujeres, objetos de veneración y ternura, según Sab, el mayoral mulato. Los réditos del ingenio de Don Carlos sin embargo, no son suficientes para la codicia de los Otway en Puerto Príncipe. Gómez de Avellaneda a modo de álbum de estampas cuenta el amor del manumitido Sab, el esclavo con corazón de hombre, por la antiesclavista Carlota, en medio de un paisaje salvaje donde no faltan los fuegos fatuos por muertos insepultos como el asesinado por los advenedizos en el camino de Cubitas. Pasaje que da pie a un ensalmo de la india Martina contra los opresores, ante el que Carlota se conmueve por su indigenismo rousseauniano. Esclavo él de su convicción de inferioridad y también Carlota, un ser infantil cuya felicidad deciden otros. Continuar leyendo “Contra las academias barbudas”

Peligro de derrumbe

simónNo se molesten en resolver el misterio: el que se salva es el personaje que hace crucigramas en la sala de espera. No les desmontamos el final para destrozarles la novela, es que la novela de Pedro Simón es mucho más que adivinar quién gana la partida. De hecho, todos los jugadores de esta macabra timba laboral son candidatos a sustituir al ruletista de Mircea Cartarescu. No tienen nada que perder. Lo han perdido todo por el camino: por supuesto, el dinero, las esperanzas, a veces el amor, la compañía. Continuar leyendo “Peligro de derrumbe”

Para llegar al otro lado

 

lorchenkov_portada_v1 45 moldavos de Larga atisban lo que creen es Roma comandados por Serafim Botezatu, perdido para la sociedad, envenenado como está por el amor a una Italia que sólo conoce por un manual de idiomas. Continuar leyendo “Para llegar al otro lado”

A Lupita le gustaba planchar

lupita Una arruga desaparecida en el cuello del delegado asesinado abre una línea de investigación que sólo una aficionada a la plancha podría reconocer. Lupita es toda una experta en el uso de la memoria como elemento de autoagresión después de que la culpa infanticida cuelgue las prendas por planchar de su cabeza, saturada por eventos brutales (la brutal violación de la niña, la muerte del hijo en una noche de eclipse que le permitió la observación atenta de la tristeza) bañados siempre en alcohol. Continuar leyendo “A Lupita le gustaba planchar”

El periodista despedido

ontanonTomar copas en El Malogrado es premonitorio para Francisco, arrojado a la inestabilidad laboral, para la que quedan remedios poco éticos como apagafuegos de, llamemos, políticos. La inacción del paro regala al protagonista todo el ocio que requiere la escritura. Continuar leyendo “El periodista despedido”

Matute, entre el bosque y el desván

9788423348466  Los “Demonios familiares” de Ana María Matute llegan a los escaparates

Alicia González

Hay quien más que lector es acumulador de experiencias lectoras y quiere devorar todo lo que se publique de un determinado narrador, sin importarle la calidad o el acabamiento de la obra. Y es ahí donde las editoriales, a veces sin distinguir ganga de filón, aprovechan para escarbar en los archivos póstumos de autores consagrados y saciar el ansia de estudiosos del proceso de escritura o simples lectores voraces. Continuar leyendo “Matute, entre el bosque y el desván”

Ana María Matute, la mujer del bikini devorada por la anciana

 

“-Díganos, ¿qué piensa hacer con el importe del Nadal, las ciento cincuenta mil pesetas que le han correspondido?

Ana María Matute es explícita en la respuesta:

– Vivir, que no es poco”.

(Blanco y Negro. 16 de enero de 1960)

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De fondo, el dibujo en tinta roja que representa a una Matute muy distinta, más joven, a la última imagen que guardamos de la novelista.

Nos engañó a todos o al menos a los medios de comunicación que hemos aceptado unánimemente que una señora de 88 años no podía ser otra cosa que frágil y mover a la ternura. Claro que cuando la entrevistabas desprendía un aire de venerable ancianidad, de viejecita entrañable –término que llegó a decir detestaba aplicado a su persona y que Laura Freixas aseguraba era indicio de no haber leído sus obras-, pero ésa era la falsaria que diría Umberto Eco, porque la Matute era otra, alegórica, apocalíptica, como afirman algunas tesis doctorales sobre la escritora barcelonesa. Lo que en aquellas “Damas negras”, el colegio de monjas de su niñez, alguien definió diciendo: “la Matute petita és molt rara”.

Quizá quien más acertó en el calificativo, fuera Torrente Ballester, no así en la circunstancia, pues al conocer la noticia de su separación del escritor de segunda fila Ramón Eugenio Goicoechea -vago y “escritor oral” en palabras de su exmujer, que quedó para biógrafo colorín del Cordobés- le increpó en un cóctel literario: “¿Qué has hecho, impetuosa mujer?”. Y aunque a la autora no le gustase la recriminación no puede negarse que hay mucho de ímpetu en su vida y en su obra. Vivió la sofocación del régimen franquista con esa epidermis bonancible y un trasfondo de sordidez y tristeza que se manifestaba en 2una vida nueva en la que no pasaba nada, era todo una farsa” y la represión de los censores. Cercenaron sus “Luciérnagas”, tanto que, como estaba falta de recursos aceptó publicarla pero con otro título, “En esta tierra”, y no fue hasta la concesión del Cervantes que la obra íntegra como ella la concibió viera la luz.

Ahí estamos más cerca de Ana María Matute, la novelista que como glosaba Almudena Grandes dio vida a la Tanaya, la madre de “Los hijos muertos”, la mujer que se sobrepone a parir hijos para verlos morir, porque “el dolor es lo único que cambia la vida de la gente”. La más parecida a esa Matute real -“el pequeño cosaco” que bebía en pie de igualdad de joven con los amigos en el Barrio Chino de Barcelona (“tenía una idea muy clara de mi libertad”) o la que se puso un burka más recientemente para protestar- es la hembra en bikini de sugerente trazo rojizo (“era bastante monilla”), presidiendo el salón de la escritora junto al retrato de su hijo, Juan Pablo. O desde luego, la que vemos hablar desenvuelta en un documental de archivo mostrando a cámara con coquetería y el pelo crespo, alborotado, con canosa rebeldía al tinte (las lectoras me entenderán), pedazos de pasamanería, pequeñas rejas de metal, trocitos de madera, baratijas que le servían para confeccionar esos pueblos imaginarios reciclados con tesoro escondido. En realidad los mismos materiales de sus novelas, llenas de desvanes a los que escapar donde descubrir destellos de luz (“resplandor” fue la palabra elegida por ella el Día E de 2011), de personajes condenados a subsistir juntos, con el despertar de la culpa al fondo y el bosque como lugar de presencias invisibles, promesas y esperanza. Como el Coronel de estos “Demonios familiares” que llegan a las tiendas este otoño su narrativa coloca frente al lector un espejo inclinado para volcarnos sobre nosotros mismos.

En esa indagación interior debió vivir ella, tras diez años de dejarse domesticar en un matrimonio del que luego huyó con la vida a rastras, como Eva, la protagonista de su última novela, despierta en el horror de una guerra que se oye con sordina al otro lado de los bosques –recuerdo probablemente de los veraneos en Mansilla de la Sierra- y que no son más que marcas de colores en el mapa de los grandes estrategas de salón, los tertulianos de La Bandera en el casino del pueblo, halcones en las ventanas. Ella sabía bien que “Los soldados lloran por la noche”, retomando el verso de Quasimodo, y que los más valientes en el campo de batalla son pusilánimes en la intimidad. Por contra, la mujer eterna, Magdalena, una Poncia lorquiana que pone alivio desde la cocina al silencio de esas madres duras. A la suya la Matute le tenía tanto pavor que con su taconeo hacía temblar a la niña Ana María y el trauma degeneró en tartamudez, según se recoge en “Un doloroso vivir”, de Alicia Redondo Goicoechea (2009). Los remedios, clases de pintura con Núria Llimona y el calor de Gorogó, el muñeco de trapo tan planito que podía llevar consigo debajo de la ropa. Aferrarse a él, sin embargo, no mermó la contundencia de la depresión que hizo mella en la autora justo cuando ya era feliz -¡qué curioso, pensaba la Matute!- y arreciaban las candidaturas año tras año al Nobel, hasta que se le murieron todos los que la proponían. Como comentó alguna vez “en la gran literatura no se entra con regocijo, se entra con dolor”.

Ana –tres letras- es más que nunca Eva –tres letras-, la muchacha inocente que sale de la protección familiar al mundo de reclusión conventual que puede ser el infierno de un mal casamiento. La salida del convento de Eva es el rechazo de una parte de su pasado y abrir una puerta a un presente más estimulante, lejos de la soledad, sin vigilancia, las mismas emociones que la Matute divorciada debió sentir en esa existencia tutelada que era la de la mujer en la posguerra, donde había que pedir permiso para todo al marido o al padre, y la vida pasaba a su lado, sin enterarse de nada, espectros de los hombres, “mujeres recortadas, sumisas”. Tan oscurecidas estaban que presentaban sus obras a los certámenes con seudónimos masculinos; Ana María Matute fue Eduardo Ayala para esa “Primera memoria”. En aquel entonces la crónica del Blanco y Negro de 1960 con motivo del Nadal le deseaba que “en la paz de su hogar, junto a su esposo e hijo, disfrute de la gloria del premio que acaba de ganar”. La verdad era muy distinta, tal vez nos sirva la descripción de “Demonios familiares” de una “casa amasada con frases y palabras retenidas, de aliento contenido”. Habría que saber cómo celebró el galardón una mujer explotada de mala manera por su marido, y apartada de su familia – fue desheredada por su madre por no hacer caso y casarse con el Malo, aunque le entregara al casarse todos los cuentos ilustrados que ella escribiera de pequeña, que guardan en la Universidad de Boston y la editorial Martínez Roca editó-. Tuvo que ganarse la vida escribiendo cuentos “nada más y nada menos” en la revista Garbo para dar de comer a su hijo, el mismo cuya custodia le arrebataron durante dos largos años- en esa España que era un “telón de mediocridad siniestra” y contra la que se rebeló participando en el encierro de Montserrat en protesta por el juicio de Burgos años más tarde.

Uno se pregunta si la autora habría estado de acuerdo en que se publicase ahora su obra inacabada, incluso a pesar de que ella no quisiese “quedarse con un libro entre pecho y espalda”. “El último magnate” de Scott Fitzgerald, el “Guzmán de Alfarache” de Mateo Alemán, el “Tristan Shandy” de Sterne…, son algunos de los textos incompletos a causa de la muerte de sus autores, o al menos hasta que las editoriales encuentren al guionista televisivo que pueda concluirlas y con más brillo seguramente que el propio Dickens como ha sucedido con “El misterio de Edwin Drood”. Lo que implica la victoria póstuma de los defensores de la cultura como entretenimiento. Y porque todo es divertido y susceptible de banalizarse hay quien ha guardado las entrevistas que le hicieron a la Matute hace unos años pensando comerciar con la inminencia de su muerte, para poder titular ahora con un impactante “inédita”. Los mismos que ya tendrán hecha la crónica del 26 de julio de 2029, fecha en que se abrirá la Caja de las Letras 1526 que custodia un ejemplar de la primera edición de “Olvidado Rey Gudú” depositado allí por la escritora. Sólo es cuestión de añadirle melaza a la conmemoración y desvirtuar un poco más la figura de carne y hueso, aquella que veía la escritura como “una forma de dar salida a unas obsesiones” con la que nos reveló la crueldad de los niños, niños perdedores casi siempre, en sus narraciones “infantiles” y un mundo “emborronado tras los cristales”. Aunque quizá esta Matute incómoda que reflexionaba sobre el desconcierto de algunos que “se están encontrando con que las mujeres no son ya las esclavas de los hombres” y cuestionaba la entrada de Turquía en la UE venda menos, claro. De hecho, lo único que necesitarían para avivar el espíritu de la ocupante del sillón k de la Academia al abrir la caja de seguridad del Instituto Cervantes sería dar voz a su palabra: “Volveré a estar ahí”. Eso u ojear sus libros.

 Alicia González©

El síndrome de Rebeca

el-sindrome-de-rebeca.jpg Carmen Posadas abre las puertas de una cripta y con ellas las de un silencio, el que se cierne sobre los afectados por el síndrome de Rebeca. La escritora será la que se encargue de orear las sábanas de esas relaciones difuntas que dejaron como en la Sindone un rastro indeleble. Porque están los que siguen persiguiendo el fantasma de lo que perdieron, por terrible que fuera, los que intentan huir del error cambiando de prototipo amatorio y los que padecen el ajuar de otro que suele ser su pareja, gracias a lo cual se sienten meros suplantadores de esa relación perfecta que se rompió. Continuar leyendo “El síndrome de Rebeca”

Apostando contra tu ángel de la guarda

El combate con uno mismo, frente a las presiones, frente a las tentaciones, frente al propio miedo. Apuestas cada vez más desquiciadas que el jugador afronta con la valentía de seguir, avanzando en el camino del que no mira atrás, porque el retorno está minado por la propia conciencia. Continuar leyendo “Apostando contra tu ángel de la guarda”

Delirio

delirioGrosman nos sienta en mitad de la noche con dos desconocidos, o al menos, dos conocidos a los que sólo una relación familiar de esas poco frecuentadas une en un trayecto en automóvil. A través de los movimientos de ojos de ella, Esti, en el retrovisor y de las confidencias de él, Shaul, vamos penetrando en esta historia de soledad, amor y obsesión. Realmente poco importa la existencia o no de Paul, el amante de Elisheva, porque la corporeidad de los encuentros clandestinos, casi imposibles entre idas y venidas a la piscina la pone el marido engañado, borracho de su angustia y un desamparo de confesionario. Continuar leyendo “Delirio”

Contigo aprendí

Trajes de lamé plateado y nudos de suzani por los que pasar suavemente la mano, ésa es María Luisa una mujer de gustos sofisticados, nacida para hacerse paso en el Hajji Baba Club y entregada sin embargo obcecadamente a un amor en la más pura tradición del romanticismo trágico. A José no le importa, él ha venido a hacer su mejor compra y los ojos verdes de la joven Bohem no dejan lugar a dudas; son el broche necesario para una ascensión social en la que la exótica Marga Lúa no encaja. El “cubano” se engaña al pensar que ella se casa por amor a esa familia arruinada por los juegos bursátiles y no por despecho y por la mala influencia de una madre, Radis, que consiente a Álvaro lo que le impide a su hija. Continuar leyendo “Contigo aprendí”

Verano y amor

Amor con fecha de caducidad, precisamente por ser de temporada. La pasión tan irlandesa de esta historia recuerda por el paisaje emocional y visual al de aquella película, “La hija de Ryan”, sin las estridencias del odio al extranjero, aunque este Florian sea como aquel teniente un medio italiano llegado a la ciudad. Kilderry se está deshaciendo del pasado: sólo conservará las acuarelas de esos padres que creyeron ver en él alojada la creatividad y algunas postales que contemplar sentado con Jessie, su perra negra como único testigo. Continuar leyendo “Verano y amor”

Diez mujeres

serranoSon nueve mujeres, Francisca, Mané, Juana, Simona, Layla, Luisa, Guadalupe, Andrea, Ana Rosa, amparadas por la mirada tutelar de la psicoanalista argentina, Natasha. Y son nueve y no diez, porque las historias de las pacientes giran de un modo u otro en torno a la figura de un hombre, ausente, presente, desaparecido, extrañado, mientras que la de la terapeuta es la de un encuentro entre mujeres, ella y su hermana Hanna. Continuar leyendo “Diez mujeres”

Luna de miel

Mandíbula acerada y un perfil inapropiado para después de una guerra. Sólo una pregunta ¿bistec o pollo?, pueden conducir al desastre al amor irreal de Sheila y Morris en un entorno idílico, las montañas Catskill. No hay mucho encanto en los pantalones sudados donde se guardan las propinas, pero la apostura de Larry Starker y esa forma de jugar al balonmano, implacable, como el dios de Isaías tiene en jaque a su ayudante. Es él quien observa la veloz huida del vestido azul de la felicidad de la agónica recién casada. Continuar leyendo “Luna de miel”

También la verdad se inventa

tambien-la-verdad-se-inventaLa necesidad de ser el otro es el hilo conductor de la novela de Fernando Delgado, “También la verdad se inventa”, donde en el anonimato de la radio los oyentes juegan a mostrar un yo que quizá ni reconocen.

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La mujer de sombra

Maquetaci—n 1 Entrevista a LuisGé Martín, autor de “La mujer de sombra”

Eusebio se desprende de todo lo que es, de sus seguridades, para ir en busca del ama dominante que esconde la mujer que ama, sumergiéndose dentro de un mundo terrible de sexo prohibido, pero donde vive más intensamente que nunca. Continuar leyendo “La mujer de sombra”

Pensamientos impuros

borrazás.jpg¿Detrás de cada hombre inspirado hay una mente femenina? Desde luego la de Marta es toda una voz homodiegética, entregada a cumplir ese papel subsidiario en los textos de Xurxo. Continuar leyendo “Pensamientos impuros”

La salvaje sensualidad de los ángeles

irene-gracia “El beso del ángel” es una novela de un amor que trasciende y en el que la autora, Irene Gracia presta sus propios sueños a Thèrese, los más delirantes, menos el que relata la historia del mundo, para mostrar ese universo de ángeles al que se siente  tan cercana y reivindicar el gozo del conocimiento en su vertiente más sensual. Continuar leyendo “La salvaje sensualidad de los ángeles”

En Grand Central Station me senté y lloré

Casi más que el retrato de la contraportada del libro Elisabeth Smart, sin conocerla, es más reconocible en esas fotos con el pelo desordenado, al viento y esa mirada perdidamente lánguida a lo Marilyn. Pero, ¿acaso no puede hacerse un retrato muy ajustado el lector de la canadiense?, ¿hay algo más íntimo que este libro desatado de la mujer que teme convertirse en piedra cuando regrese a la cotidianeidad después de haber hecho el descubrimiento aterrador que ha transformado su existencia? Continuar leyendo “En Grand Central Station me senté y lloré”

El rey se inclina y mata

¿Qué monarquía es ésa en la que el rey se tambalea? Una más instaurada en el miedo que, sin embargo, no ha conseguido recorrer el cuerpo de la autora. La infiltración de las represalias en su piel vendrá más tarde. El recorrido de este silencio viene de los años en el Banato de su infancia, donde las dentaduras de los aldeanos son mazorcas de maíz melladas, pero es allí donde la ganadora del premio Nobel ha hecho suya la temeridad de la naturaleza. Continuar leyendo “El rey se inclina y mata”

Escribir ficción

“El refugio temporal de un capricho que revolotea” es para Edith Wharton el relato que el escritor ha de componer huyendo de redondeces formales que perturban la paz de esa buena escritura que la autora pretende. A su costado, la novela, más sustanciosa en los detalles, aunque la ganadora del Pulitzer alerta en este breviario contra quienes en su inexperiencia recargan de prolijos adornos la historia rechazando la siempre debida economía de recursos. Continuar leyendo “Escribir ficción”

El que siembra sangre

EL QUE SIEMBRA SANGRE ¿A qué autor no le gustaría vengarse de un crítico literario por las perlas vertidas en una reseña? Quizá un lugar tan deshumanizado como un aeropuerto es el mejor sitio para ello, después de haberlo asediado por correo electrónico, y huir con su billete. Paul Hjelm tiene que averiguar quién se esconde tras ese asesino transfronterizo de la globalización, escapado del cerco y que atemoriza a la ciudad de Estocolmo, no sólo para atrapar al criminal, sino para devolver su sentido al Grupo A (Chávez, Holm, Norlander, Söderstedt, Hultin y Hjelm), el equipo encargado de la investigación de los Asesinatos del Poder. 

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A la sombra de los abedules

Melendo de Piniolo proporciona la paz a su tío abuelo Fromistano, curtido en mil batallas, mientras él se debate entre el amor de la hija del alfarero, Niria y los compromisos familiares con Lena, del linaje del señor de Riosa, dotada del poder de ver más allá de las cosas y del maleficio de su belleza. Nuestro protagonista aprende de Lucrecio la reflexividad y de Magilo, el último de los príncipes satures, maestro errante que relata los sucesos locales donde se mezclan la crónica y la leyenda, llenando la cabeza de su pupilo de interrogantes. Continuar leyendo “A la sombra de los abedules”

Entrevista a Ramón Pernas

El faulkeriano Ramón Pernas nos pone a observar “La luz inmóvil”, novela ganadora del premio Emilio Alarcos, donde abandona la segura intimidad de Vila Ponte para comprometerse con la España de la transición en una historia de amor.  

Alicia González Continuar leyendo “Entrevista a Ramón Pernas”

“Donde nadie te encuentre” recupera la historia de la maqui del Maestrazgo

Donde nadie te encuentreAlicia Giménez Bartlett se ha desecho ya de aquella cruel cantinela que aprendió en las teresianas (“Viva la guardia civil que ha atrapado a La Pastora, mujer de bajos instintos, fea, mala y pecadora”), exorcizando el recuerdo de aquel ser abominable en su última novela, “Donde nadie te encuentre”, ganadora del premio Nadal. ¿Pero qué había de cierto en el monstruo que asustaba a la niña Alicia?

 Alicia González Continuar leyendo ““Donde nadie te encuentre” recupera la historia de la maqui del Maestrazgo”

“El cementerio de Praga”

Un juguetón Umberto Eco asegura que estamos rodeados de falsificaciones, la menos dañina, la de la trama de su última novela, “El cementerio de Praga”, en la que acompañamos a un farsante, Simone Simonini, por una historia folletinesca plagada de razones para mover a sus detractores y extasiar a sus miles de adeptos.

 Alicia González Continuar leyendo ““El cementerio de Praga””

Entrevista a Vladimir Kecmanović

Vladimir  Kecmanović representa la generación más joven de autores serbios, aunque apareció en la escena literaria hace ya 20 años, con “La histeria”, que le valió el Premio de Ivo Andrić como al mejor cuento breve en Yugoslavia. Tiene ya cuatro novelas en su haber, así como cuentos y artículos en prensa para los diarios belgradenses, Politika y Večernje novosti. Su éxito le llegaría con las novelas “Félix” (2007), galardonada con el Premio de Branko Ćopić de la Academia Serbia y  “El cañón estaba caliente” (2008), Premio de Borislav Pekić y el Premio de Meša Selimović, en torno a la guerra en Sarajevo, lo que suscitó mucha polémica que ahora quizá se reabra con el rodaje de una película basada en la novela.

          Alicia González (Traductora:  Biljana Isailovic) Continuar leyendo “Entrevista a Vladimir Kecmanović”

Un traidor como los nuestros

LIBROS - UN TRAIDOR COMO LOS NUESTROS Los contendientes de la guerra fría del siglo XXI ya no tienen botones rojos que pueden hacer estallar el mundo y el vicio no es el que fuera en los salones galantes. La corrupción moral viste hoy de iniciativa bancaria y Le Carré no ha perdido ocasión de denunciarlo ni de que el malvado de su última novela sea el taimado Dimitri Krasnov que se cuela en las plácidas vidas de Gail y Perry. Continuar leyendo “Un traidor como los nuestros”

Nada es crucial

Chico-musgo y Magui sueñan con abandonar los descampados, aunque no son los solares donde se abandonan y por eso los encontramos en las paradas de autobús estáticos, porque su huida se acciona desde la detención. El mecanismo de la pasividad de Lecu se activó desde el momento en que sus lecturas de la vida arrojan el dividendo de la inutilidad. Y Mundolecu le convence más que el Mundofeo que le ha tocado; ya está en ruta a Ciudad Mediana. Los sermones encendidos del Señor Alto y Locuaz y las enseñanzas de la Señora Amable Dos no lograrán sacar de él al neocristiano y sí al pobre hobbit, deseoso de crecer o de adquirir una verdadera condición de niño mutante inmune a la soledad y al vacío. Continuar leyendo “Nada es crucial”

Mario Vargas Llosa presenta “El sueño del celta”

El escritor no ha perdido el ‘terror feliz’ ante la hoja en blanco

 “El sueño del celta” o el retrato descarnado de la barbarie

 Alicia González

En la época de Roger Casement el drama del Congo era una realidad silenciada para el gran público, engañado por la propaganda del monarca belga, Leopoldo II, presunto redentor de la esclavitud y azote del canibalismo. Hoy en día no habría que tener excusas y sin embargo, documentado ese aberrante colonialismo por el diplomático inglés, el Congo persiste como una de las naciones desestructuradas donde el respeto a los derechos humanos no existe. Da igual que ahora haya cámaras de televisión que graben el dolor de los congoleños, porque “La civilización de espectáculo” –nombre del ensayo en el que trabajaba Mario Vargas Llosa cuando recibió la noticia del premio Nobel de Literatura- oculta lo que no produce réditos al mercado. Peligrosa deriva denunciada por el autor de “La fiesta del chivo”. Continuar leyendo “Mario Vargas Llosa presenta “El sueño del celta””

El arte más íntimo

El arte más íntimoSon sus chicos y sabe hablarles con firmeza para provocar que sus ojos deseen acabar de una vez con el pánico. A Compton le gustan los muchachos, y más los rubios, pero más que el disfrute del placer de las caricias prefiere los cadáveres que han luchado hasta el final en ese Londres de higiénica homosexualidad. Su intimidad con la muerte se confunde con la de otros efebos como el novio de Tran, el joven vietnamita que cae en los brazos de Jay y su seductora propuesta de unas fotos de estudio. Luke, el locutor que trasegaba su cuerpo con el del chico de cabello negro, quiso inyectarle su sangre, y quizá no tan distante sea la percepción del quien goza al oír el chasquido de los huesos como Byrne. Continuar leyendo “El arte más íntimo”

Moscú-Petushkí

LIBROS - MOSCU-PETUSHKI ¿Ha leído algún libro en que se atrevan a mandarle al “decrépito e hijoputa de caudillo” una declaración de guerra? Pues en esta novela de Erófeiev un congreso de perdedores, borrachos perdidos envía a nuestro general Franco y a muchos otros líderes mundiales postales. Cargados de la convicción de Salieri de que “tampoco más arriba existe la verdad”, el presidente de esta comunidad de creyentes en mezclas inventadas de alcoholes baratos. Continuar leyendo “Moscú-Petushkí”

Lo que sé de los hombrecillos

LIBROS - LO QUE SE DE LOS HOMBRECILLOS La teogonía económica de Juan José Millás lo es ab ovo y sus hombrecillos son fragmentos de nosotros puestos en pie. En la última novela del comentarista radiofónico, Millás pierde la contención consigo mismo y se flagela con un diminuto Juanjo, causante de su frenillo y origen de una bifurcación vital en la que llevar a cabo todos esos sueños imposibles. A su particular miniatura le destina un cajón de la mesilla de noche a la que provee de una lengua de corbata para que por ella se deslice, sin darse cuenta que le está poniendo facilidades a su otro yo, al libertino. Continuar leyendo “Lo que sé de los hombrecillos”

Un día con Jules

LIBROS - UN DIA CON JULES A los muertos como los autistas no les afecta la rutina; a Alice tampoco. Es más, desde que, despierta en una mañana fría ha descubierto a su marido Jules sentado en su sofá, no termina de decidirse a pronunciar ese adiós que requiere la situación. Sabe que tiene que llamar a su hijo Hermann y que no podrá ocultar por mucho tiempo esa realidad con la que no le importa convivir por unas horas más, la ausencia de la persona con la que ha compartido toda su vida. Continuar leyendo “Un día con Jules”

Todo lo que sé sobre novela negra

Todo lo que sé sobre novela negraEl deleite en el engaño que define todo un género, el de la novela de detectives, donde se terminan cumpliendo siempre, salvo excepciones como “El último caso” de Trent, las reglas del buen epígono de Comte, haciendo prevalecer la ley y el orden, aunque concediendo un plus de infalibilidad a los profanos, frente a los guardianes de la cosa pública. PD James destapa para sus seguidores sus reflexiones sobre esta narrativa criminalística y detalles sobre su modus dictandi mediante esas cintas magnetofónicas entregadas a la siempre eficiente Joyce. Continuar leyendo “Todo lo que sé sobre novela negra”

Los amores urgentes

La vida sin otros, la vida de los otros después de ti, la vida de los otros con otros, en un libro de esencias, sobre las distintas maneras de amar en las ópticas de amantes enajenados, hombres en terapia para abandonar el amor, arrepentidos de haberlo conseguido y retornados a la comodidad del hogar tras descubrir que en la iluminación que buscaban no había nada. El libro de Fernández Fermoselle son sucesiones de caminos a destinos imposibles que incluyen planetas desconocidos, tanto como el propio, y habitados por la obsesión cruel de la pareja. Continuar leyendo “Los amores urgentes”

El judío de Shanghai

LIBROS - EL JUDIO DE SHANGAI (PREMIO FERNANDO LARA 2008)Puede que le duela el lado del pueblo o puede que se identifique más con el Gólem colaboracionista, con ese Leon Blumenthal que se embarca en el Conte Biancamano y deja en el muelle toda su condescendencia con el enemigo. El libro de Calderón, premio de Novela Fernando Lara 2008, le hará moverse de forma pendular entre situaciones con regusto a Durián y momentos que exhalan Nube Perfumada. La novela crea un escenario cálido pero desconocido de figuras desatendidas por la suerte que deben ascender por la escala de Jacob de ese gueto judío en territorio conquistado por el ejército nipón, en un Shanghai donde todavía los apellidos de Fukuda pueden quedar manchados por las ignominias del coronel Fukuda en Hongkew. Continuar leyendo “El judío de Shanghai”

Bestias

LIBROS - BESTIAS Cabezas de bebés separadas del tronco, brotando de vientres de madera, mujeres esculpidas a golpe de cincel, con el mismo sabor que las figuras de la Melanesia. Así es el cementerio de figuras que decora el taller de la esposa de André de la que Gillian está perdidamente enamorada. ¿Qué dirían la madre de la universitaria del Catamount College si supieran que su hija anda recogiendo los excrementos de un loro carnívoro y ocupada en proporcionar placer a los insaciables deseos de la siniestra pareja? Papá y mamá se han divorciado y la veinteañera descubre en la casa del profesor de poesía, más la fusta del tutor que son reconvenciones y arrullos. Continuar leyendo “Bestias”

Esas mujeres rubias

LIBROS - ESAS MUJERES RUBIAS Estela, el caos, Inés, la ordenada vida de quien vacaciona en Baqueira, entre ambas, la protagonista, desaparecida en Mon Repos. María deposita en la ausencia de la primera sus propias búsquedas curioseando en la vida de otra mujer, en el jardín secreto de la estudiosa prerrafaelita, Estela si se prefiere, para descubrir sus carencias. Traduciendo y recordando, esta desahuciada de la vida, por la pérdida de su hija va regresando a esos tiempos en que 99 globos la llevaron a los brazos de Fernando. Continuar leyendo “Esas mujeres rubias”

La hora de las sombras

LIBROS - LA HORA DE LAS SOMBRAS Las grietas de la apacible sociedad de Öland son tan profundas como el relieve kárstico de la pequeña isla sueca. En la niebla de esa indefinición un fuera de la ley, Nils Kant, atemoriza a sus convecinos, transformado casi en una conseja de viejas a la luz de las hogueras. Su nombre es anatema y sus dominios el lapiaz y la playa y nadie ha de atreverse a traspasarlos; a su escopeta y su frialdad les da lo mismo apuntar a conejos que a alemanes huidos de un Tercer Reich agonizante con un peligroso botín. Continuar leyendo “La hora de las sombras”

El arte de la resurrección

EL ARTE DE LA RESURRECCION (EBOOK)En lugar de despejar a Orozimbo a jarrazos de agua sus compañeros pampinos confían en el Cristo de Elqui para volver a la vida a este Lázaro de tres al cuarto. El santón predica la redondez del mundo que le duele en sus meditaciones en mitad de las tentaciones de este desierto salitrero con sus consejos de buena sesera ante la supersticiosa necesidad de esperanza de los campesinos. Ni siquiera esos mensajes de alabanza a los carabineros sacan a la luz los embustes de este mendigo redentor en peregrinación para unirse a una Magdalena tras perder a su María Encarnación recluida en el convento de Vicuña. Continuar leyendo “El arte de la resurrección”

Sombras de mariposa

LIBROS - SOMBRAS DE MARIPOSA: LA EPOPEYA DE LEOVIGILDO, REY DE LOS VISIGOD OSManoseca, Wilya, no podrá ser nunca guerrero visigodo, su discapacidad le aparta de la gloria en la corte de Leovigildo, su tío, pero con Hilde templará la espada del monarca de Toletum.  El autor aprovecha el personaje de este niño para contemplar las luchas  de poder en el reino de un padre, incapaz de ajusticiar al insurrecto Hermenegildo, acuñando moneda y aclamado en Hispalis por los nobles y las transformaciones en el pensamiento. Galmerico, preceptor del pequeño Wilya, amedrentado por esos ángeles de alas siniestras, rebate a Isidorus ante los polemistas esa admitida finitud de la tierra, proclamando un universo de hombres cabeza abajo en el otro lado de la esfera terráquea. Continuar leyendo “Sombras de mariposa”

La esposa del Rey de las Curvas

LIBROS - LA ESPOSA DEL REY DE LAS CURVAS Una portorriqueña seguirá esperando al periodista del puente aéreo que nunca viajará para hacer ese reportaje que le debe, aunque Raquel Quiñones, su exmujer no sea ya impedimento para esa relación sin apellidos. Casarse con una funcionaria de la palabra, voraz acumuladora de libros destinados a la muerte de estante es terrible para alguien que complica sus horas en explorar la condición humana a través de sus escritos y más aún poder seguir su vida en los cuadernos informáticos de la celotípica esposa. Continuar leyendo “La esposa del Rey de las Curvas”

El florista

El floristaEl matrimonio visto como contrato no admite flores más que en fechas de aniversario, así que Tulipa, supera sus ganas visitando la tienda de un especialista en acariciar pétalos, sean de flor o de mujer insatisfecha, con delectación. A los personajes de la novela de Nilza Amaral, podríamos verlos en carnaval a cara descubierta y no notaríamos la ausencia de caretas, flores perversas todos ellos de un jardín en que la justicia tiene mucho que decir. Continuar leyendo “El florista”

La costa ciega

 

Una forma peculiar de morderse el labio delata a la joven Cecilia, por mucho que ahora quiera llamarse Camboya para huir del pasado familiar que la asfixia; Ernesto, el padre, aborrece en el rechazo de la hija su propia condena, la de saberse delator; la abuela, Pola, se sobrepone a haber tenido tres hijos, para sufrir tres pérdidas, una de ellas, la más querida, esa hija militante. Las multitudes guardan secretos caminantes y los pasos desorientados de esa muchacha abandonada en la playa tropiezan con la historia íntima de un hombre que sale al paso, cargado con un equipaje emocional de parecidas etiquetas. Continuar leyendo “La costa ciega”

Un trabajo nocturno

un trabajo nocturnoLos pechitos de una Doris Day de la Barcelona insomne son incompatibles con la respetabilidad de la ciudad financiera a la que pertenece la casta de los Masferré, así que hay que buscar a un náufrago, Ulises Requena para que navegue por esas islas que solamente un desarraigado como él conoce. En realidad, el expolicía sale en busca de dos Telémacos, Nacho, el hijo pródigo de la mujer de blanco y el hombre de piel renegrida y el suyo, Tello, espejos deformados ambos de esos buenos propósitos de enmienda que los padres les intentaron inculcar. El hijo de Requena, todo lo putero que el padre no fue, es el recordatorio perpetuo de cuentas pendientes, listas a saldarse en el transcurso de unas horas, mientras los burgueses comen y se divierten o no, escuchando las procacidades de una anfitriona harta de remilgos en el ataque de nervios provocado por la ausencia del heredero. Continuar leyendo “Un trabajo nocturno”

Entrevista a José María Pozuelo Yvancos

Dice que si tuviera que elegir uno de los “Cien narradores españoles de hoy” que aparecen en su último libro estaría cometiendo 99 injusticias, así que nos recomienda leer a Ivo Andric. José María Pozuelo Yvancos, uno de los críticos más prestigiosos de nuestro país, disecciona en 200 reseñas la narrativa última, enjuiciando la calidad y sin caer arrollado por modas o servidumbres. Continuar leyendo “Entrevista a José María Pozuelo Yvancos”

Jerusalén

Marionetas del teatro negro de Praga, esa podría ser una explicación plástica de la impresión que causan la última novela de Tavares. Con ese aspecto de Arrabal joven el escritor portugués nos reta a una historia que otros convertirían en un superventas policíaco de acciones rápidas, sin honduras, sin personajes y él nos entrega servidos en un hormiguero de cristal, desde el que podemos inspeccionar con toda la densidad que merecen sus rarezas estadísticas. A Tavares se le adhiere un aroma a entreguerras que no puede con él y por eso nos atrae con tanta fuerza, pues sus figuras, siendo terriblemente cotidianas suenan a Kurt Weill. En esta ocasión Mylia es su heroína trágica por accidente, doblada sobre sí misma por ese dolor que le hace llamar a la puerta de la iglesia como los criminales se acogían a sagrado en su huida. Continuar leyendo “Jerusalén”

Los mares de Wang

 

LIBROS - LOS MARES DE WANGAceptada la crisis económica los viajes a larga distancia quedan sine die en la nevera de los proyectos de costosa concreción. Para mitigar la abstinencia turística el barcelonés Gabi Martínez supone un trayecto alternativo pues las páginas de su novela cuentan con todos los elementos de la ruta: el instante de adoptar el líder de la manada para la toma de decisiones –Wang lo necesita-, peligrosos mares como el de Bo que requieren afrontar el riesgo flotador en ristre, la observación distante del occidental ante las costumbres de este país de ruido perpetuo, salvo en Suzhou y los contactos con seres humanos a los que vivisecciona lleven o no insecticida como el anciano estático del despacho de Xia. Continuar leyendo “Los mares de Wang”

El verano de la nutria

Entrevista a Milagros Frías

Una mujer de espaldas a un mar tenebroso, ajena a lo que se avecina y frente a una isla. “El verano de la nutria” de Milagros Frías es la novela de lo imprevisible que nos espera a la vuelta de la esquina: “Cada día nos depara por azar o por fatalidad pequeñas sorpresas que a veces se hacen grandes y lo que empieza siendo un viaje de un mes se convierten en cuatro años en los que la persona que protagoniza este período de tiempo extrañado de su lugar habitual vuelve fortalecida y cambiada”, nos avanza su autora. Continuar leyendo “El verano de la nutria”

Puertas abiertas

Un pequeño juez a latere demuestra la grandeza de sus convicciones oponiéndose a aplicar la pena máxima para un delito no político en la Italia fascista. Sobreponiéndose a un cúmulo de papeles y escrúpulos sigue la estela de Giucciardini y defiende el no sentirse juez de sus semejantes al modo de Don Quijote liberando a los galeotes. Una quijotada en una sociedad regida por un fascismo sísmico donde la vida tranquila significa una intranquilidad permanente para quienes la persiguen. Continuar leyendo “Puertas abiertas”