Qwerty

qwerty La elección de máquinas y fuente restringen el escenario para ese duelo al sol que es el poema y en caso de salvar a uno de los contendientes la poeta vasca prefiere que sea el poema quien quede vivo. Agradecemos el esfuerzo, sobre todo, viniendo de una fiel creyente en la escritura libertaria que expresada en términos legales queda relegada al género de ficción. Las fronteras de su universo estético se consignan en las dimensiones del folio y sus autocensuras, antes de las primeras 20 páginas. Continuar leyendo “Qwerty”

“Usan mi obra para crear odio”

ipp Entrevista a Yahya Hassan

En el último poema dices que eres un combatiente de la palabra. No sé si te sientes preparado para el peso del éxito…

Yo no lo veo como una lucha en sí misma, hago declaraciones cuando tengo que hacerlas o cuando puedo, y escribo poemas cuando estoy inspirado para escribir…

Creo que había un cierto malestar en ti, porque en una entrevista decías que se te estaba malinterpretando y que mucha gente en lugar de ver el diálogo que tú pretendes todo se percibía como un ataque: todas las comunidades, la islámica, la danesa, los jóvenes, las generaciones anteriores… En realidad, eres un incomprendido literario, ¿no?

Es una gran frustración, por supuesto, porque las experiencias que he compartido con la población danesa en mi obra las usan para crear odio y divisiones. Para mí es incomprensible que hagan eso en vez de utilizar mis vivencias como base para decir qué podemos hacer para resolver los problemas a los que aludo en mi obra.

Has dicho en un artículo que no todo en tu obra es antisistema, antiIslam, que hay un mensaje conciliador. ¿Se te está utilizando desde cierta agenda política en una línea que no es la que tú querías? ¿Estás siendo un juguete roto de los políticos de tu país y en general de Europa?

Pues sí, es mi impresión.

Aseguras que en la lírica engañabas más y que eras más objetivo en la prosa. Leyendo tu libro me extrañó que hubieras elegido las versalitas para el texto y que no hubiera puntuación. No sé si es por una voluntad de querer ser incómodo desde la primera línea, de no poner ninguna facilidad al lector.

No, de ninguna manera es la intención. Yo no creo que dificulte la lectura el que sea letra mayúscula o minúscula, con o sin puntuación. Hay muchísimos poetas que no la utilizan… Utilizar minúsculas me parecía visualmente feo.

Realmente usas muy poca descripción y sin embargo, el libro es casi fílmico. ¿Surgió de una forma espontánea al escribirlo?

Pues me quedaría con que ha surgido de forma espontánea.

Pones todo en cuestión como si todo para ti fuera susceptible de serlo…

Yo creo que es una señal saludable cuestionar las cosas, en general, tener dudas, y yo de hecho, he cuestionado aspectos dentro de mi familia y todo lo que me ha rodeado fuera de ella. Estas dudas las he expresado a través de mis poemas.

Otra de las cuestiones que surgen leyendo el libro es que estás en contra de que la identidad sea una cualidad otorgada por el otro. Están los palestinos frente a los sionistas, los inmigrantes frente a la sociedad de acogida…

El conflicto de identidad surge a raíz de que todo el mundo, todo lo que te rodea intenta capturarte de alguna manera, hacerte suyo. La extrema derecha ha intentado atribuirme opiniones, actitudes, explicar al exterior quién soy y cuáles son mis posturas. Lo mismo ha pasado con los extremistas musulmanes que también han querido explicar e interpretar quién soy, qué opiniones tengo y qué posturas tengo y un montón de otras personas e instituciones, municipales, estatales que me vienen a decir “sabemos exactamente quién eres y qué piensas”. Eso de por sí es una dificultad, el que todo el mundo intenta hacerte suyo, porque crea confusión, no tanto para mí mismo que sé exactamente quién soy y qué opino, pero sí hacia fuera, hacia el exterior.

Una imagen del libro dice algo así como que “la ventanilla del autobús separa la armonía del caos”. Y quizá, a pesar de que el libro tiene un ritmo muy rápido y violento, tal vez ese espíritu es el que no se ha leído en el libro y no todo es la vida del chico marginal, sino también la vida del lector entre las cajas robadas…

No ejerzo ningún control sobre los medios de comunicación que tienden a fijarse más sobre los temas de violencia. No tengo la culpa de que la mayoría de los medios de comunicación se fijen más en los temas de violencia y abusos.

Para los lectores españoles que no sabemos danés existe una dificultad, porque se habla del ritmo de tu poesía y una cierta musicalidad que está cerca de lo que pueda ser el rap…

Para mí hay una estrecha relación, cohesión entre lo que escribo y cómo suena, cómo suena cada línea, porque luego se va a leer en voz alta y para mí el sonido, el ritmo es muy importante.

¿Cómo llevas ser el Saviano o el Salman Rushdie de la poesía?

Está claro que éste es mi libro debut y no entiendo la comparación con Salman Rushdie, no tenemos la misma nacionalidad, no tenemos la misma edad, no escribimos en el mismo género, no tenemos los mismos temas. ¡A la mierda Salman Rushdie!

©Alicia González

Pequeño catecismo de la clase baja

LIBROS - PEQUEÑO CATECISMO PARA LA CLASE BAJALa solapa interior de este catecismo recuerda la esquizofrenia del autor sueco…, siendo fieles al aforismo podríamos asegurar que sólo los locos y los niños dicen la verdad. El universo del escritor en esta ocasión es el de los excluidos, a los que rescata de la ineptitud en la que los coloca la clase de piel transparente, condenada a desaparecer por sus defectos intrínsecos a esa improductividad de la que se jacta. Strindberg se complace en confrontar a obreros y parásitos en una sarta de acusaciones de éstos a aquellos que se salda con la irreverencia de quien cree que en la división del trabajo radican gran parte de los males de una sociedad sin la perspectiva del otro, silenciadora de lo que desagrada a los dominadores y que escribe en mandarín para mantener sometido al vulgo, gracias a esa cultura siempre favorecedora. Continuar leyendo “Pequeño catecismo de la clase baja”

Entrevista a Jesús Ferrero

“Las experiencias del deseo. Eros y misos” es el último premio Anagrama de ensayo de un novelista, Jesús Ferrero, que nos ha habituado a bucear en el juego de la reflexión en obras como “Ángeles del abismo”, “Las trece rosas” o “El efecto Doppler”. El deseo en ausencia de códigos hasta que se crea esa geografía física y emocional, como motor de la realidad frente a esa gramática de lo prohibido o sus contrincantes, las energías generadas por misos dan al lector la ocasión de descubrir “momentos plenamente líricos, que no persiguen la belleza, sino la penetración de la verdad transustancializando las palabras”. Continuar leyendo “Entrevista a Jesús Ferrero”

Los escritos de un actor que llegó a Papa

WojtylaLe han hecho responsable de paralizar una inminente guerra nuclear, en unos tiempos que él mismo calificó de “difíciles e inquietantes” y de denunciar la persecución sufrida por el cristianismo en algunos países “que supera a la falta de piedad y de odio a la que se vio sometida en los primeros siglos”. Tras el Papa de la sonrisa, el de breve legado, Juan Pablo I, llegaba al Vaticano Karol Józef Wojtyła, un sucesor de Pedro combativo lo que le hizo objetivo de atentados terroristas como el diseñado por los ultraderechistas brasileños Tradición, Familia y Propiedad, la Operación Bojinka (un previo al 11-S preparado por AlQeda) o la conexión búlgara a la que pertenecía el único de relativo éxito, el del turco Mehmet Ali Agca. Izquierdas y derechas unidas contra un mismo líder espiritual. Unos rechazaban el excesivo aperturismo de Wojtyla que comienza con tímidos gestos como el rechazo a usar la silla gestatoria en sus apariciones y se concreta en el mensaje social contra la rapacidad del capitalismo en sus encíclicas “Redemptor hominis” y “Laborem exercerns”. Otros repudiaban su doctrina moral sobre los  métodos de planificación familiar, su crítica sin tapujos al comunismo o a la teología de la liberación representada por voces discrepantes sistemáticamente silenciadas como la de Casaldáliga, Leonardo Boff, Jon Sobrino o Gustavo Gutiérrez que rechazaron el centralismo exclusivista de su pontificado por abandonar a su suerte a los desheredados y obviar “los valores éticos del socialismo como la solidaridad y el bien común”, según Boff, pese al eslogan tan repetido por él de que “los pobres no pueden esperar” al que vació de contenido preconizando una explosión demográfica con su férrea moral.  Continuar leyendo “Los escritos de un actor que llegó a Papa”