Letizia

  Habiendo un gato con afanes diabólicos de por medio un editor como éste tenía que atreverse a invitarnos a unirnos a este cortejo fúnebre. Un evento lleno de sorpresas, desde el desdoblamiento de la muerta bajo la lluvia en una visión cadavérica mejorada a la que aún se puede abrazar en un atroz espejismo.

Blancura

  La vida que reconocemos en su cotidiano esplendor, en su blancura, expresa la inocencia desmantelada, la misma que calcinada supone la aceptación de la muerte. Apenas una treintena de poemas sustancian el despertar de los cerezos en abril o el desgaste de las palabras, con el fin del estremecimiento primero.