“No percibimos nada hasta que nos lastima. El dolor es la realidad”

El sol del más allá y El reflujo de los sentidos

ub. la cruz del sur Bajo el astro rey de la dictadura y sus delirios Ana Blandiana observa la condena del santoral de Ceaușescu, en realidad, su victimario, compuesto por “seres / que rara vez comparten / la desolada desesperación”. Y desde esa vivencia de oposición atomizada la autora rumana se siente “siempre en curso”, insatisfecha con un destino que no le corresponde y no cumple sus expectativas, lastrada como está por “navíos de telarañas”. La inviabilidad del presente le hace llorar para resistir y echar en cara el ojo cerrado que oculta un “paraíso inexplorado”. Y a partir de ese “ansia terrible / de mí misma” ejerce su lucha, aunque ya no sea anónima y haya olvidado cómo volar. Lo que sí distingue es la “poesía empobrecida /…/ bajo la maldición de la historia”, no la que ella construye en “Este poema” cambiante como el lector, pues el tiempo es su medida.

La escritora desarrolla sus contradicciones inquiriendo a ese moscóforo que “hace nacer un pueblo de sombras” para que auxilie a los que contemplan la belleza de los templos en ruinas en alusión a sus compatriotas huérfanos, diciéndoles “nosotros somos nuestra propia historia” ante el temible vacío que abre la muerte del poder absoluto tantos años sufrido. Y repudia a quienes festejan el derrocamiento a partes iguales con los que pronuncian discursos fúnebres, por ni siquiera entienden la intensidad de una felicidad imposible de transmitir. Como si esos “corceles de la locura” que vio cabalgar durante décadas en el encierro de un cuarto hubieran dejado en herencia una sensación que “añoro y me espanta / todo lo que he sido y seré / sin mi consentimiento”.

Alicia González

El sol del más allá y El reflujo de los sentidos

Ana Blandiana

Pre-textos. Valencia, 2016

278 páginas

20,90 €

Mi patria A4

blandiana.jpg Acariciar ángeles sin asustarlos debe ser difícil cuando uno no cree en ellos, porque quien debía cuidar de nosotros es el máximo homicida. Ana Blandiana quiere separarse de esa observación cómplice con el crimen, aun a sabiendas de que ha compartido mesa y mantel con los cazadores. Los suyos son versos de un tiempo detenido en clepsidras atoradas que ejemplifican el inmovilismo y la ruta a la muerte de todos, hasta de quienes, fascinadas por un breve vuelo, la experiencia de la libertad, olvidan que van a morir. Continuar leyendo “Mi patria A4”

Apostando contra tu ángel de la guarda

El combate con uno mismo, frente a las presiones, frente a las tentaciones, frente al propio miedo. Apuestas cada vez más desquiciadas que el jugador afronta con la valentía de seguir, avanzando en el camino del que no mira atrás, porque el retorno está minado por la propia conciencia. Continuar leyendo “Apostando contra tu ángel de la guarda”

El delito de pedir justicia

Crulic, el camino hacia el más allá

Hora y media, apenas es lo que dista Oświęcim de Cracovia, pero nada parecían haber entendido los habitantes de la ciudad polaca de lo que significaban aquellos cuerpos esqueléticos de los campos de concentración nazis: el fruto de la pasividad y de volver la mirada hacia otro lado. Un hombre como ellos, el rumano Daniel Claudiu Crulic -oriundo de la ciudad de Dorohoi– es el testimonio evidente de que la historia puede repetirse de formas irónicas. Enero de 2008 un preso acusado de un crimen menor se deja morir tras la huelga de hambre emprendida para reivindicar su inocencia ante la desidia de las autoridades polacas. No hay como robar a un juez para que tu caso sea visto de inmediato y se te aplique una pena ejemplarizante.

A su muerte dos mujeres son las encargadas de ir a comprobar si el cadáver coincide con el del hijo y hermano: el famélico cuerpo de 40 kilos y 33 años, vagamente recuerda al joven que marchó a Polonia en busca de una oportunidad laboral, lo que dificulta el reconocimiento. Anca Damian, la directora de esta película de animación reconstruye para el espectador lo que queda de ese equipaje de emigrante, como aquella que reconstruía la vida del personaje de Sergei Dovlatov en su novela “La maleta”: las últimas pertenencias de un preso olvidado. Para los muertos no hay impedimentos, los restos repatriados de Crulic atraviesan sin problemas las fronteras que tantas dificultades burocráticas le costaron en su proyecto de emprendimiento como viajante entre Rusia, Rumanía y Polonia, vendiendo baratijas en un país que aprendía a sobrevivir sin Ceausescu. El protagonista de “Crulic – drumul spre dincolo” es un ciudadano ordinario, olvidado por los suyos -durante el proceso de su detención Claudiu reclamó sin éxito el apoyo del consulado de su país, que lo puso en manos de esa justicia ciega y sorda de un país extranjero que finalmente lo condenó a reclusión-, desdibujado, como los colores desvaídos de la acuarela que pinta algunos fotogramas.

A lo largo del documental, la directora nos acerca a la infancia y juventud de Crulic, al que da vida la voz del actor lipovano Vlad Ivanov -nacido en una localidad cercana a la del protagonista, Botoşani– mediante técnicas que van desde la fotografía animada y el collage, pasando por la animación tradicional o stop motion, que hacen muy dinámico el relato en primera persona de una víctima de un sistema que no le dio la oportunidad de defenderse. Nadie creyó que estuviera en Italia, pese a al aportación de pruebas, en el momento de la comisión del delito, ni estimó sus peticiones de justicia y lo que es más grave, nadie detuvo su penosa muerte, mientras se consumía debido a su fallida protesta mantenida a lo largo de poco más de tres meses. Su último alegato fue su cuerpo, en una extraña performance silenciosa demandando la libertad.

El caso que suscitó el rechazo de la opinión pública tanto polaca como rumana -espectadores ausentes en la sucesión de los acontecimientos y activos en la exigencia de responsabilidades una vez culminado el drama- provocó la dimisión del Ministro de Asuntos Exteriores rumano y del cónsul en Polonia, lo que quizá explique el que, por crítico que parezca el relato para las instituciones polacas, el documental sea un proyecto conjunto de la productora de Damian, Aparte Film y la firma polaca, Fundacja Magellana,basando el relato cinematografíco en una exhaustiva documentación elaborada mediante testimonios de los familiares y vecinos de Crulic, periodistas que cubrieron el caso como Malgorzata Nocun, compañeros de celda, incluso material extraído de los archivos policiales polacos.

Puedes verla hoy a las 20:00 horas y el próximo 5 de julio a las 22:00 en la Cineteca de Madrid o en versión original en Crulic – Drumul spre dincolo.

Os dejamos con una entrevista con la directora, Anca Damian.

 Alicia González

Ficha técnica

País: cooproducción Rumanía-Polonia.
Año: 2011.
Duración: 72 min.
Género: Documental de animación.
Reparto: Jamie Sives (narrador), Vlad Ivanov (Crulic).
Guión: Anca Damian.
Producción: Aparte Film y Fundacja Magellana.
Fotografía: Catalin Cristutiu.
Música: Piotr Dziubek
Dirección: Anca Damian.
Premios: Mejor película en el Festival de Annecy, Mención especial en el Festival de cine “Don Quixote” de Locarno.
Enlaces de interés:

(Ver más)

12:08 Al Este de Bucarest

Corneliu Porumboiu nos hace frotarnos los ojos

Cuestionar una revolución, ése podría ser el objetivo del director de esta película, Corneliu Porumboiu, que incluso estéticamente desmonta a esos medios de comunicación, entes infalibles que crean la narratividad de hechos indubitables para la ciudadanía, enseñando el trampantojo de ese estudio de televisión donde se reúnen los supuestos activistas que abanderaron la protesta contra la dictadura.

Casi dos décadas después, cuando se cumplen 17 años de esa insurgencia popular contra Ceaușescu, quizá ha llegado el momento de tomar distancia y hacer revisionismo de lo que sucedió y para eso el programa televisivo de Virgil Jderescu abre los micrófonos a la participación ciudadana. En directo, Tiberiu Manescu, profesor de historia y dipsómano -buena combinación, desde luego para apañar los hechos a la medida de las circunstancias actuales- y Emanoil Piscoci, jubilado y Santa Claus esporádico para ganarse un sueldecillo. Dos caras de la moneda como Naphta y Settembrini en “La montaña mágica” o Don Quijote y Sancho, en un enfrentamiento dialéctico de menor calado que nos permite descubrir las miserias del miedo y la grandilocuencia de los que, a toro pasado elaboran la historiografía oficial. Tal vez merecería la pena mirarnos a nosotros mismos para que la sátira no nos resulte tan divertida y quizá se vuelva amarga al pensar en todos aquellos que aseguran haber corrido delante de los grises en las protestas contra Franco y que de ser cierto su número enflaquecería sobremanera las huestes de la represión y harían pensar por qué no cayó antes un régimen tan debilitado.

Como en la novela de Mann, viendo “12:08 Al Este de Bucarest” tenemos la sensación de que “La monotonía y el vacío pueden abreviar y acelerar vastas extensiones de Tiempo hasta reducirlas a la Nada… El hastío es, pues, en realidad, una representación enfermiza de la brevedad del Tiempo provocada por la monotonía. Los grandes períodos de tiempo, cuando su curso es de una monotonía ininterrumpida, llegan a encogerse en una medida que espantaría mortalmente al espíritu”. Y en ese encogimiento del inicial entusiasmo en el que todos parecen haber sido decisivos en la huida en helicóptero del dirigente comunista, pasamos a la duda razonable y a la memoria de la que los televidentes rescatan el silencio que atenazaba a los rumanos. De todas formas, transcurridos más de quince años observamos que aparentemente el nivel de vida de estos habitantes de una pequeña localidad al este de Bucarest no ha mejorado sustancialmente; sus gritos en la plaza de “Abajo Ceaușescu” no parecen haber cambiado tampoco los modos de hacer, porque como antaño la Securitate, los vecinos, amparados en el anonimato de las líneas telefónicas, se apresuran a denunciar esas actitudes reprochables de quienes se intentan apuntar el tanto de haber derrocado al opresor. ¿Nos engañaban nuestros propios ojos o como le ocurrió al director de la película no fuimos testigos en primera persona de los sucesos históricos y debemos aceptar la versión sin dobleces que nos ofrecen los presuntos protagonistas, que quizá sean tan ficcionales como ese Papá Noel que es Piscoci?

Todos somos revolucionarios en la rememoración, todos estamos dispuestos a jalear las postrimerías, hasta a ponerle música y poco empuñamos la armas cuando toca alzar la voz contra la injusticia, pocos superaríamos la batalla contra nuestro pasado, e incluso desde la coherencia interna, la mirada del otro podría emitir un juicio bien distinto sobre nuestra conducta, sobre lo admirable de nuestras acciones. Las epopeyas requieren de una heroicidad que no aguanta el contraste de los actuales medios de información; sólo en la antigua Grecia era posible pensar con absoluta credulidad en la figura sin tacha de los arquetipos, aunque pensándolo bien, hasta Ulises era imperfecto…, de ahí su grandeza.

Alicia González

Ficha técnica

País: Rumanía.
Año: 2006.
Duración: 89 min.
Género: Comedia.
Reparto: Mircea Andreescu (Piscoci),Teo Corban (Virgil Jderescu),Ion Sapdaru (Manescu), Cristina Ciofu (Vali), Luminita Gheorghiu (Doamna Manescu).
Guión: Corneliu Porumboiu.
Producción: 42 Km Film.
Música: Rotaria.
Fotografía: George Dascalescu, Marius Panduru.
Montaje: Zsemlye Roxana Szel.
* Festival de Cannes: Premio Caméra D’or (2006).

(Ver más)

Continuar leyendo “12:08 Al Este de Bucarest”

La cantante calva

Una pieza de Eugene Ionesco

  Efectivamente es la antipieza. El solo espacio de una casa y el evocado viaje de los Martin sirven para cuestionar la banalidad de la vida escenificada por unos personajes que nada tienen que decirse y repiten frases hechas hasta la saciedad, conectando argumentos inconexos y disfrutando sin embargo, de un alegre coloquio. Notan y muestran desagrado, pero eso no destroza la infinita tertulia sólo rota por la llegada de nuevos interlocutores.

Continuar leyendo “La cantante calva”

Los depravados príncipes de la vieja corte

Los depravados príncipes de la vieja corte - Mateiu I. CaragialeEl espanto de Pena Corcoduşa hecho grito es la alerta callejera para Pantazi: su mundo sicalíptico y elegante agoniza y de ahí que se nos haga comprensible esa entrega al desenfreno en casa de los verdaderos Arnoteanu que hace de las figuras de Caragiale seres completos. Pirgu, inconcebible lector de Montaigne, es quien ejerce de Caronte, pidiendo que la moneda no la porten en los ojos, sino que estén dispuestos a perder ésa y más en la timba del  conocido truhán de Bucarest. Los personajes de “Los depravados príncipes de la Vieja Corte” son tan de carne y hueso que con la historia de Caragiale penetramos en el encanto finisecular representado por Paşadia, Pantazi y Pirgu a los que observa el protagonista, espejos replicantes que se agrandan sin parar los primeros, deformante, el último de lo que ha de venir. Continuar leyendo “Los depravados príncipes de la vieja corte”

La inclasificable transculturalidad de Herta Müller

Que nadie busque en Herta Müller la poesía de lo bucólico, ni una mirada complaciente sobre la realidad. Con ella el jurado del Nobel de Literatura premia a una narradora proscrita de los escaparates por su carácter minoritario y la incómoda denuncia siempre presente en su obra. Puede que también hayan querido conmemorar los veinte años sin Muro y dar alas a toda esa literatura de la represión bajo el terror, ahora que Alemania, superada la Schuldfrage, se siente con fuerzas democráticas para abordar la perspectiva de las otras víctimas de la Guerra Mundial, los alemanes. “Atemschaukel”, la última novela de Müller, es el primer texto literario de peso que enfrenta la deportación de rumano-alemanes y pone el foco sobre el polémico sufrimiento  de esta comunidad en Europa del Este. Continuar leyendo “La inclasificable transculturalidad de Herta Müller”