El caso Maiakovski

vernetti Si atendiéramos a la “definición” que remata visualmente el libro Maiakovski sería el polifacético intelectual ruso que engancha a la poesía como esa “mujerzuela caprichosa”. Continuar leyendo “El caso Maiakovski”

Para la voz

para la voz El dinamitero del capitalismo, Maiakovski, siente el calor del arte en Berlín y selecciona trece poemas que ahora ven la luz en esta edición preparada por José Antonio Sarmiento que al facsímil en castellano y ruso suma “Una bofetada al gusto público”, el estudio del editor para entender quiénes llevaban los jerseys amarillos y las razones del ruso para asegurar ante su auditorio que la poesía necesitaba “una mano de esperma”. Continuar leyendo “Para la voz”

Volver a entusiasmarse con el cuento europeo

p1200521Moldavia oscila entre olvidar el pasado y encarar un futuro que pasa por las exigencias de Europa o seguir abrazados a la gran Rusia que asfixia a sus oseznos maternalmente. Las recientes elecciones dibujan un panorama continuista en el Parlamento, abocado a reeditar una coalición múltiple de corte proeuropeo que necesitará convencer a la ciudadanía de que tanto esfuerzo tendrá su recompensa. Continuar leyendo “Volver a entusiasmarse con el cuento europeo”

El delito de pedir justicia

Crulic, el camino hacia el más allá

Hora y media, apenas es lo que dista Oświęcim de Cracovia, pero nada parecían haber entendido los habitantes de la ciudad polaca de lo que significaban aquellos cuerpos esqueléticos de los campos de concentración nazis: el fruto de la pasividad y de volver la mirada hacia otro lado. Un hombre como ellos, el rumano Daniel Claudiu Crulic -oriundo de la ciudad de Dorohoi– es el testimonio evidente de que la historia puede repetirse de formas irónicas. Enero de 2008 un preso acusado de un crimen menor se deja morir tras la huelga de hambre emprendida para reivindicar su inocencia ante la desidia de las autoridades polacas. No hay como robar a un juez para que tu caso sea visto de inmediato y se te aplique una pena ejemplarizante.

A su muerte dos mujeres son las encargadas de ir a comprobar si el cadáver coincide con el del hijo y hermano: el famélico cuerpo de 40 kilos y 33 años, vagamente recuerda al joven que marchó a Polonia en busca de una oportunidad laboral, lo que dificulta el reconocimiento. Anca Damian, la directora de esta película de animación reconstruye para el espectador lo que queda de ese equipaje de emigrante, como aquella que reconstruía la vida del personaje de Sergei Dovlatov en su novela “La maleta”: las últimas pertenencias de un preso olvidado. Para los muertos no hay impedimentos, los restos repatriados de Crulic atraviesan sin problemas las fronteras que tantas dificultades burocráticas le costaron en su proyecto de emprendimiento como viajante entre Rusia, Rumanía y Polonia, vendiendo baratijas en un país que aprendía a sobrevivir sin Ceausescu. El protagonista de “Crulic – drumul spre dincolo” es un ciudadano ordinario, olvidado por los suyos -durante el proceso de su detención Claudiu reclamó sin éxito el apoyo del consulado de su país, que lo puso en manos de esa justicia ciega y sorda de un país extranjero que finalmente lo condenó a reclusión-, desdibujado, como los colores desvaídos de la acuarela que pinta algunos fotogramas.

A lo largo del documental, la directora nos acerca a la infancia y juventud de Crulic, al que da vida la voz del actor lipovano Vlad Ivanov -nacido en una localidad cercana a la del protagonista, Botoşani– mediante técnicas que van desde la fotografía animada y el collage, pasando por la animación tradicional o stop motion, que hacen muy dinámico el relato en primera persona de una víctima de un sistema que no le dio la oportunidad de defenderse. Nadie creyó que estuviera en Italia, pese a al aportación de pruebas, en el momento de la comisión del delito, ni estimó sus peticiones de justicia y lo que es más grave, nadie detuvo su penosa muerte, mientras se consumía debido a su fallida protesta mantenida a lo largo de poco más de tres meses. Su último alegato fue su cuerpo, en una extraña performance silenciosa demandando la libertad.

El caso que suscitó el rechazo de la opinión pública tanto polaca como rumana -espectadores ausentes en la sucesión de los acontecimientos y activos en la exigencia de responsabilidades una vez culminado el drama- provocó la dimisión del Ministro de Asuntos Exteriores rumano y del cónsul en Polonia, lo que quizá explique el que, por crítico que parezca el relato para las instituciones polacas, el documental sea un proyecto conjunto de la productora de Damian, Aparte Film y la firma polaca, Fundacja Magellana,basando el relato cinematografíco en una exhaustiva documentación elaborada mediante testimonios de los familiares y vecinos de Crulic, periodistas que cubrieron el caso como Malgorzata Nocun, compañeros de celda, incluso material extraído de los archivos policiales polacos.

Puedes verla hoy a las 20:00 horas y el próximo 5 de julio a las 22:00 en la Cineteca de Madrid o en versión original en Crulic – Drumul spre dincolo.

Os dejamos con una entrevista con la directora, Anca Damian.

 Alicia González

Ficha técnica

País: cooproducción Rumanía-Polonia.
Año: 2011.
Duración: 72 min.
Género: Documental de animación.
Reparto: Jamie Sives (narrador), Vlad Ivanov (Crulic).
Guión: Anca Damian.
Producción: Aparte Film y Fundacja Magellana.
Fotografía: Catalin Cristutiu.
Música: Piotr Dziubek
Dirección: Anca Damian.
Premios: Mejor película en el Festival de Annecy, Mención especial en el Festival de cine “Don Quixote” de Locarno.
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Sólo la verdad

anna El atril de Anna no estaba en la redacción de Novaya Gazeta, su voz se había ganado ese puesto después de patearse las aldeas para charlar con las refugiadas del “lenguaje de persuasión ruso” en Chechenia, recoger los testimonios de pueblos con sus árboles manchados de sangre, cuerpos profanados salvajemente tras ejecuciones extrajudiciales, persecuciones de compañeros como Komárov y las constantes trabas para realizar su trabajo. Continuar leyendo “Sólo la verdad”

Tropecé de nuevo y con la misma piedra

silencio.jpg Acabamos de enterarnos que en la Rusia de Putin el beso entre dos soldados es material artístico no exportable y eso nos causa estupor ante lo pacato de la moral pública de lo que cada vez se parece más a una dictadura cesariana, sin la brillantez militar del romano, que ya quisiera Putin. Seguramente al patricio del que hoy el berlinés Altes Museum custodia un busto en bronce se le iluminarían los sorprendentes ojos, vacíos de vida, al ver una imagen tan poco disciplinada de cómo se relacionan las milicias hoy día. Continuar leyendo “Tropecé de nuevo y con la misma piedra”