“No percibimos nada hasta que nos lastima. El dolor es la realidad”

Se define como cartarescólogo y reunió a sus traductores en Bolta Rece, quizás para entenderse mejor o porque siendo sordo a la crítica, ellos son los mejores confidentes de ese Mircea secreto, distinto al del triunfo y mejor. Asegura que, si tuviera que hacer el trabajo de su traductora española, Marian Ochoa, se volvería loco….

Princesa Leia

Herimos la Tierra con nuestra huella de violencia y a pesar de ello la construcción humana más reconocible desde el espacio es la esperanza. Es lo que constata Begoña M. Rueda en su “Apolo XI”. Sus versos son siempre breves acrósticos del binomio permanente del ser humano que pliega las alas de papel de un…

Memorias de un perro iraquí

Líder es el galgo de Almualim al que le extraña la palabra democracia: nada raro en un país donde su nombre puede ser sospechoso de antipatriótico y más aún sus ladridos a la foto del competidor, el dictador omnímodo.

De la finitud

Grass se está despidiendo de lo finito, de la carne, siempre tan disímil al cuerpo de las diosas, con sus crujidos y sus redondeces, porque él está haciéndose consciente de su regreso al gemido primigenio. Le están negando el sí y los cajones en los que buscan están ya vacíos.

Ciudad del hombre

Escribe con “Los pies en la tierra” y la mochila de sus estancias como vendedor de mistos en La Habana y paseante abducido en Nueva York. Integrante del Hot Club de Barcelona Fonollosa traza sus caminos para participar de los espacios urbanos, comunicar, representar la ciudad, y ser su memorialista despersonalizado, uno más. El escritor…

Diario

    Pueblo espiritual más que sensual como el francés, el alemán se afirma con el arte. Eso opina el activador social que es Kessler desde su posición de observador privilegiado. Admira la dimensión de lo imperfecto en la representación artística por lo que tiene de individualizador, de permeable al aporte del público y por…

La violencia también puede ser poética…, bueno eso ya está claro

Hay algo de macabro en las cadenas de palabras de ese juego infantil que Chema Madoz se trae entre manos, porque las palabras con las que se entrelazan –sacadas de las “Especies de espacios” de Georges Perec- son una cadena perfecta, imposible de desanudar. Quizá miro con ojos distintos las piezas del fotógrafo, pero encuentro…

El camino de Ida

Ida Brown, especialista en Conrad, es toda una bomba de relojería con su tesis dickensiana y su feroz crítica de izquierdas siguiendo al Hudson que ataca el capitalismo industrial con quien también coincide, a la inversa, en la percepción del uso ardor sexual que impide la paz para Hudson y que a Ida le hace…

Todas las canciones

Cenizas son ahora las llamas de aquel incendio de vida plena que el poeta apagaba con mezclas explosivas para el gollete y risas en la orfandad de los jóvenes desnudos, cuando todos los cuerpos eran jardines.

Bal-can-can

Un Vito Genovese salvado de las aguas, una promesa en el lecho de muerte, la suegra que se te muere y un pobre perdedor abocado a ser el héroe que todos sacamos en ocasiones excepcionales Tráfico de seres humanos, una religiosidad mezclada con superstición, crimen organizado, violencia, corruptelas y mucho humor negro constituyen los ejes…

Detrás de las máscaras seguimos siendo nosotros

Olvidarse de la identidad con Alexander Tinei Personas heridas en azul, magulladas por trazos que pueden ser las manos de otros agrediéndoles o simplemente el recorrido del sistema circulatorio evidenciado a ras de piel como en aquel “All that jazz” de Bob Fosse, en la que un coreógrafo se veía asediado por sus propias pesadillas…

La perversa dulzura de Mateja Kovač

Ilustraciones candorosas según se mire Lo más sencillo sería hablarles de “Amélie“, una pastelería que ofrece delicias de arándanos, pastas de colores y cubreasientos con teteras. Pero nos atrae más la idea de penetrar en el mundo más oscuro de la croata Mateja Kovač. Claro que los tonos pasteles y la amabilidad de sus ilustraciones…

El horror dulcemente pixelado

Simeón Saiz Ruiz nos empuja a redescubrir el dolor Aplicando la distancia podemos engañar a los sentidos, hacer que las emociones dejen de embargarnos, separarnos de la tragedia para percibirla en un plano más ajeno si cabe. Los dramas cotidianos cargan con algo de este axioma necesario, con la obligación de minimizar sus efectos para…

La flor roja

El enfermo está loco y su obsesión es esa flor roja. Sus momentos de lucidez llegan en mitad de la noche, cuando el ruido ambiente desaparece. La patologización de las vivencias procede entonces del otro. Éste es un loco que llega a la institución psiquiátrica fuerte, arrollador, avasallando, porque ya sabe lo que supone el…

Desagradable clarividencia

Dice en la presentación que la obra de Emilio Subira obliga a posicionarse ante la sociedad, yo muy al contrario creo que sus piezas empujan, agreden, te escupen y muy difícilmente permiten al espectador mantenerse al margen. Segurmente ésa sea su mayor ventaja, porque más que “Transmutaciones” sus piezas son copias del natural, pero en…

Atenazadas por el miedo a no consumir y a ser consumidas

Las mujeres de Ana Marcos se resisten a ser cosificadas, porque han entendido que los objetos son aquellas piezas que las identifican, pero en ese antojo perpetuo han perdido el adentro. Son mujeres adscritas al partido político de un centro comercial que no admite reclamaciones postventa y que agradece su clientelismo con el atrezzo de…

Abalorios nº1

¿Qué plantarías en la reja de un centro comercial? Un puñado de flores. ¿De dónde sería la maceta que las contiene? Seguramente de una tienda de un todo a cien de los chinos. ¿Quién te dice que no podrías regarlas tú y colgarlas desmañadamente sobre esa pared infinita que son los residuos de todos, la…

“El culto a la imagen es uno de los esclavismos de la mujer de hoy”

Entrevista a Ana Marcos Existe una cierta línea de continuidad en el uso del silueteado en tus últimas obras, como si hubieras querido vaciarla de contenido… Si , he ido transformando y concretando la forma desde el volumen al plano y del plano a la silueta vaciando de contenido al máximo la figura. Hay  un…

Jugando a los recortables para “Encontrar la historia que no existe”

Los sátrapas, sean o no eternos también juegan; juegan con sus voces a dar órdenes o a cantar La Marsellesa, aunque luego no duden en apuntar con La Gran Berta en dirección a París para que  luego, nosotros, más de un siglo después nos encontremos absortos ante esos aparatos imposibles de madera,  con sus bombas…

No voy a odiar

El bebé que acaba aplastado en el barreño, los zurcidos en la ropa del pequeño protagonista, la muerte sus hijas en los días previos a un inminente alto el fuego que llegó tarde y la agónica peripecia de ese ir y venir por una frontera que separa la vida y la muerte. Todo es dolor…

Alegorías capilares

Una asepsia cuasi quirúrgica en piezas picnolépticas de sufrientes ausencias es una de las primeras decantaciones de un libro que reflexiona sobre cómo el cabello se transfigura en estímulo plástico, rematerializado para definir el aquí y ahora. Obra de arte que es identidad personal y transpersonal y apela a una contemplación visual y alegórica en…

Yo estuve ahí

Es lo que nos dicen esos hinchas de fútbol, facebookeros a la caza de la última foto con una Gadafi muerto. Lo peor, él ya sabía que iban a asesinarlo.

América

Ni siquiera un comunista en ejercicio como Maiakovski queda inmune a la grandiosidad de Nueva York, o eso creen muchos de los que interpretan este retrato de América como un canto a la capital del Imperio. La aproximación del escritor es paulatina, en uno de esos viajes lentos del siglo pasado que permiten al ruso…

El rey se inclina y mata

¿Qué monarquía es ésa en la que el rey se tambalea? Una más instaurada en el miedo que, sin embargo, no ha conseguido recorrer el cuerpo de la autora. La infiltración de las represalias en su piel vendrá más tarde. El recorrido de este silencio viene de los años en el Banato de su infancia,…

El que siembra sangre

¿A qué autor no le gustaría vengarse de un crítico literario por las perlas vertidas en una reseña? Quizá un lugar tan deshumanizado como un aeropuerto es el mejor sitio para ello, después de haberlo asediado por correo electrónico, y huir con su billete. Paul Hjelm tiene que averiguar quién se esconde tras ese asesino…